Ubuntu, la pesada sorpresa que destrona a windows

La distribución Linux Ubuntu, conocida por su filosofía de código abierto y su enfoque en la accesibilidad, está sorprendiendo a los expertos. Un reciente análisis revela que, sorprendentemente, supera a Windows 11 en rendimiento en una serie de pruebas cruciales.

El enigma de ubuntu: ¿pesada o eficiente?

El enigma de ubuntu: ¿pesada o eficiente?

Durante años, Ubuntu ha sido objeto de críticas por su consumo de recursos. Se la consideraba la distro más “inflada” del ecosistema Linux, especialmente para usuarios con hardware modesto. Sin embargo, una comparativa exhaustiva realizada por Dibakar Ghosh, periodista especializado en Linux de How-To Geek, arroja resultados inesperados: Ubuntu no solo no es una distracción para el sistema, sino que, en muchos aspectos, ofrece un rendimiento superior al del sistema operativo de Microsoft.

La investigación, que utilizó datos medidos en condiciones reales de uso, demuestra que Ubuntu consume menos CPU, menos memoria RAM y ocupa menos espacio en disco que Windows 11. Además, la distro de Canonical responde con mayor fluidez y estabilidad, estabilizándose significativamente más rápido después del arranque.

Pero, ¿por qué sucede esto? La respuesta reside en una combinación de factores. En primer lugar, el entorno de escritorio GNOME, por completo visualmente rico y amigable para usuarios que migran desde Windows o macOS, también es uno de los que más recursos demanda. En segundo lugar, la política de compatibilidad de hardware de Ubuntu, que busca incluir drivers y firmware para la mayor cantidad posible de equipos, añade peso a la instalación base. Y, por último, la apuesta por los paquetes Snap, un formato de aplicación contenedorizado, si bien ofrece seguridad y consistencia, conlleva una mayor sobrecarga en términos de espacio y tiempo de carga.

Sin embargo, la comunidad de Linux no está del todo convencida. Usuarios experimentados han señalado que Ubuntu es una opción menos recomendable para equipos con recursos limitados, destinándola más a usuarios principiantes. Existen alternativas mucho más ligeras, como Linux Mint, Xubuntu o Lubuntu, diseñadas específicamente para optimizar el rendimiento en hardware antiguo o con poca memoria.

Lo más revelador de este estudio es la forma en que Windows 11 se comporta al arrancar. Mientras que Ubuntu está operativa desde el primer momento, Windows 11 necesita entre dos y tres minutos adicionales para estabilizarse y responder con fluidez. El análisis de Ghosh revela que Windows ejecuta de forma continua una serie de procesos en segundo plano –telemetría, actualizaciones, escaneos de seguridad – que compiten con el rendimiento disponible para otras tareas. Esto, combinado con el software preinstalado por los fabricantes, genera un retraso perceptible, especialmente en los primeros minutos de uso.

Las cifras hablan por sí solas: Ubuntu consumía alrededor del 7% de la CPU en reposo, mientras que Windows 11 se situaba en un 54%. En cuanto a la memoria RAM, Ubuntu ocupaba 2,2 GB, frente a los 3,6 GB de Windows. Una instalación limpia de Ubuntu ocupa 7,2 GB, en comparación con los 28,2 GB requeridos por Windows 11. Y, lo más importante, Ubuntu responde antes.

La conclusión es clara: Ubuntu, a pesar de su reputación de ser pesada, podría ser la respuesta para aquellos que buscan un sistema operativo rápido, estable y eficiente. Y, quizás, la hora de Windows 11 es, en realidad, la de Windows 12.