Trump reactiva pcast: zuckerberg y nvidia en la órbita
Donald Trump ha dado un giro inesperado a su estrategia tecnológica, reconfigurando el Consejo de Asesores en Ciencia y Tecnología (PCAST) con pesos pesados de la industria, incluyendo a Mark Zuckerberg y Jensen Huang. Un movimiento que, según la Casa Blanca, busca asegurar el liderazgo estadounidense en la era de las tecnologías emergentes.

Un consejo para la 'edad de oro de la innovación'
La orden ejecutiva que impulsa esta iniciativa, que se suma a los comités similares creados por presidentes desde Roosevelt, designa a David Sacks y Michael Kratsios como co-presidentes. Pero lo que realmente llama la atención es la presencia de líderes como Mark Zuckerberg, CEO de Meta, Larry Ellison, de Oracle, y Jensen Huang, de NVIDIA. La elección de estos magnates del sector no es casual: representan las áreas donde EE. UU. busca consolidar su hegemonía – redes sociales, bases de datos y, crucialmente, la inteligenciaartificial y el cómputo de alto rendimiento.
El PCAST, según la Casa Blanca, se centrará en analizar las oportunidades y desafíos que plantean las tecnologías emergentes para el mercado laboral estadounidense. La promesa es ambiciosa: garantizar que todos los ciudadanos participen en lo que el gobierno Trump denomina la 'Edad de Oro de la Innovación'. Pero, ¿realmente se trata de una estrategia para impulsar el crecimiento inclusivo, o de una maniobra para favorecer intereses particulares?
Pero hay un detalle que no pasa desapercibido: Meta y Nvidia acaban de formalizar un acuerdo multimillonario, en el que Meta se compromete a adquirir un volumen masivo de chips de NVIDIA. La coincidencia es tan evidente que levanta sospechas sobre la influencia de estos gigantes tecnológicos en la política de la administración Trump. El Consejo, por tanto, podría convertirse en un vehículo para la defensa de sus intereses, relegando a un segundo plano las preocupaciones de los trabajadores y las pequeñas empresas.
La cifra habla por sí sola: el acuerdo entre Meta y NVIDIA supera los miles de millones de dólares. Un monto que pone de manifiesto el poder económico de estas compañías y su capacidad para influir en las decisiones gubernamentales. El PCAST, lejos de ser un mero órgano consultivo, podría convertirse en un instrumento de lobbying a gran escala.
El futuro, por tanto, se presenta como un campo de batalla entre la innovación tecnológica, los intereses corporativos y el bienestar de la nación. Y en este escenario, Trump ha apostado por un equipo que, sin duda, generará controversia.