Tensión en oriente medio: ¿fin de la calma bursátil?
Los mercados globales respiraron anoche un suspiro de alivio, pero la calma es frágil. La prórroga de diez días concedida por Donald Trump para atacar objetivos energéticos en Irán ha frenado, momentáneamente, una caída bursátil que amenazaba con convertirse en la peor desde 2022. Sin embargo, la incertidumbre persiste y el temor a una escalada del conflicto en Oriente Medio sigue acechando.
El repunte bursátil: un espejismo
Tras el anuncio de Trump, los futuros de los índices bursátiles estadounidenses lograron un tímido repunte del 0,5%, recuperando terreno perdido y alejándose de los mínimos desde septiembre. En Europa, las bolsas también mostraron signos de optimismo, anticipando una apertura con alzas del 0,6%. Asia, aunque redujo sus pérdidas iniciales, aún cerró en rojo con una caída del 0,5%. Pero la realidad es que el índice MSCI All Country World se dirige a registrar su peor mes en más de tres años, un reflejo de la creciente preocupación por la inflación y el potencial impacto en el crecimiento económico.
La volatilidad se apoderó de los mercados de bonos, con subidas en Australia y Nueva Zelanda, siguiendo la tendencia observada en los bonos del Tesoro estadounidense. En Japón, la situación fue particularmente dramática, con el rendimiento a dos años alcanzando su punto más alto desde 1995 y los bonos a largo plazo experimentando un alza considerable. Los futuros de bonos europeos también se vieron afectados.
El precio del crudo Brent, aunque redujo sus pérdidas iniciales, se mantuvo en torno a los 108 dólares por barril, evidenciando la sensibilidad del mercado a las tensiones geopolíticas. La guerra en Oriente Medio ha tensado las cadenas de suministro y ha reavivado los temores inflacionarios, una preocupación que los bancos centrales ya estaban gestionando.

Ee.uu. bajo la lupa: contrabando de chips y tensiones con china
Pero la incertidumbre no se limita a Oriente Medio. Estados Unidos se enfrenta a una creciente preocupación por el contrabando de chips de IA a China, poniendo en la mira a gigantes tecnológicos como Nvidia y Super Micro Computer. Esta situación añade una capa adicional de complejidad a las relaciones comerciales entre ambos países y podría tener implicaciones significativas para la economía global.

El estrado de ormuz: el punto crítico
La atención de los inversores se centra ahora en el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el flujo de petróleo desde Oriente Medio. Su cierre casi total ha provocado una pérdida de millones de barriles de producción diaria y ha disparado los precios de los derivados del petróleo. Tony Sycamore, analista de IG Australia, advierte que la prórroga de Trump solo “pospone el problema” y aumenta la incertidumbre sobre la reapertura del estrecho.
Irán, por su parte, ha respondido a la propuesta de alto el fuego a través de intermediarios, pero ha impuesto una serie de condiciones, incluyendo la garantía de que Estados Unidos e Israel no reanudarán sus ataques. La situación recuerda a los ataques iniciales de EE.UU. e Israel a finales de febrero, que sorprendieron a los mercados y se produjeron en medio de conversaciones aparentemente prometedoras, pero acompañados de un despliegue militar estadounidense significativo en la región.
Garfield Reynolds, líder del equipo de MLIV Asia, considera que las acciones probablemente continuarán su caída durante el fin de semana, ya que el actual statu quo en la guerra no muestra señales de cambio. El oro se ha desplomado cerca de un 15% este mes, mientras que el crudo Brent ha subido aproximadamente un 48% desde el inicio del conflicto.
La volatilidad en el mercado de divisas también fue evidente, con el yen japonés fortaleciéndose frente al dólar tras la declaración de la ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, sobre la posibilidad de tomar medidas contra las fluctuaciones del tipo de cambio. El bitcoin, por su parte, cotizó por debajo de los 69.000 dólares.
Finalmente, el Wall Street Journal informa que el Pentágono está considerando enviar hasta 10.000 soldados terrestres adicionales a Oriente Medio, un movimiento que agrava aún más la tensión y demuestra la seriedad de la situación. Mientras tanto, los Emiratos Árabes Unidos se unen a un grupo de trabajo marítimo multinacional para garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz.
La guerra en Irán y el consiguiente aumento del precio del petróleo continúan erosionando la confianza de los inversores. Adam Turnquist de LPL Financial resume la situación: “Cualquier recuperación sostenible del mercado requerirá avances significativos hacia un acuerdo de paz y la reapertura del estrecho de Ormuz”.