Softbank se endeuda hasta el cuello para impulsar su apuesta por openai
El gigante japonés SoftBank Group Corp. busca un préstamo de hasta 40.000 millones de dólares para invertir en OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT. Sería el crédito más grande jamás solicitado únicamente en dólares y pone de manifiesto la agresiva estrategia de Masayoshi Son.

La apuesta de son: una inversión sin precedentes
Cuatro prestamistas, liderados por JPMorgan Chase & Co., se encargarían de la línea de crédito con un plazo de aproximadamente 12 meses. Estas conversaciones aún están en curso, lo que sugiere que los detalles podrían modificarse. Esta movida se suma a los 30.000 millones de dólares que SoftBank ya ha invertido en OpenAI, consolidando a la startup como el eje central de las ambiciones del fundador.
La compañía japonesa ha vendido parte de sus activos, incluyendo su participación en Nvidia, para financiar esta creciente apuesta. La inversión en OpenAI vincula ahora las acciones de SoftBank al rendimiento de modelos como ChatGPT frente a Gemini de Google y Claude de Anthropic PBC. La situación ha generado preocupación entre analistas del mercado, quienes señalan la falta de un caso de uso generalizado para los servicios de IA.
S&P rebajó recientemente la perspectiva crediticia de SoftBank, citando el riesgo de que estas inversiones erosionen la liquidez de la empresa. Pero hay un detalle: SoftBank no se detiene ahí. La compañía también ha invertido 1.000 millones de dólares junto a OpenAI en SB Energy, una empresa de infraestructura para centros de datos, y adquirió DigitalBridge por 3.000 millones de dólares en efectivo. Además, Ampere Computing LLC y la unidad de robótica de ABB Ltd. también entran en su radar.
Estas operaciones revelan la necesidad de que SoftBank asuma una creciente carga de deuda. La compañía ya había incrementado sus préstamos de margen garantizados por sus unidades móvil y de chips Arm. La magnitud de esta apuesta, aunada a las dudas sobre la rentabilidad a largo plazo de la IA, pone a prueba la visión de Masayoshi Son. La apuesta es arriesgada, pero la dirección está tomada.