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Santander apuesta fuerte por la ia: ¿transformación real o más 'pilotos'?

Ana Botín ha lanzado un ultimátum a la industria bancaria: la inteligencia artificial no es una moda pasajera, sino el motor de una revolución que redefine el negocio. En la Junta General de Accionistas, la presidenta de Santander dejó claro que el futuro del sector pasa por una ejecución impecable de la IA, más allá de los experimentos aislados que, según ella, han plagado a la competencia.

La ia como pilar estratégico: más allá de la productividad

La ia como pilar estratégico: más allá de la productividad

La visión de Botín es ambiciosa. No se trata solo de optimizar procesos, sino de reestructurar completamente el modelo de negocio. La Directora Ejecutiva del Banco Santander ya no considera la inteligencia artificial una herramienta complementaria; la integra como un elemento estructural del negocio bancario. La presidenta ejecutiva comparó el impacto de la IA con la Revolución Industrial, anticipando una transformación económica y social de magnitudes similares.

Pero hay un detalle que marca la diferencia: la ejecución. Botín criticó sutilmente la proliferación de proyectos inconclusos, de “pilotos” que nunca llegan a buen término, señalando que “los ganadores en la era de la IA no serán quienes construyan más pilotos, sino quienes transformen su forma de trabajar y su cultura”. Una advertencia directa a los bancos tradicionales que se resisten a abrazar la IA de forma integral.

280 millones de euros en valor generado en 2025 gracias a la IA es la cifra que Santander ya puede demostrar. Esta inversión, según la propia Botín, ha permitido ofrecer interacciones personalizadas con los clientes, mejorar la gestión del riesgo y la prevención del fraude, y optimizar los procesos internos. Pero lo más significativo es la proyección a medio plazo: más de 1.000 millones de euros de valor adicional para 2028.

La estrategia del banco se basa en plataformas globales que permiten “construir una vez y desplegar globalmente”, un principio que, ahora, cobra un nuevo sentido con la llegada de la inteligencia artificial. Santander se presenta como un banco que ha aprendido de la experiencia, evitando la dispersión de recursos y apostando por una integración vertical de la IA en todas sus áreas de negocio.

Pero la pregunta que permanece es: ¿será suficiente con la inversión y la estrategia para superar la resistencia cultural que plantea la transformación digital? La apuesta de Santander es audaz, pero el camino hacia una verdadera revolución tecnológica en el sector bancario aún está lleno de obstáculos.