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Sam altman: el ceo que no sabe programar y que controla la ia

Sam Altman, el rostro y la voz de OpenAI, ha construido un imperio sobre la promesa de la inteligencia artificial. Pero, ¿qué hay detrás de la imagen de gurú tecnológico? Un rumor inquietante, alimentado por antiguos compañeros, sugiere que el hombre que lidera la revolución de ChatGPT no es el experto en programación que aparenta ser.

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La verdad oculta tras el hype

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Según testimonios recientes recogidos por Futurism, Sam Altman no solo carece de conocimientos sólidos en la programación, sino que incluso le falta una comprensión básica del aprendizaje automático. Un dato sorprendente, considerando el peso que tiene OpenAI en el mercado y la omnipresencia de sus productos.

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La situación se complica aún más cuando se recuerda que Altman abandonó el programa de informática de Stanford tras apenas dos años. Un hecho que, según varios ex colegas, confirma una carencia de formación técnica que ha sido sistemáticamente ocultada.

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El CEO se ha convertido en el embajador por excelencia de la IA, deslumbrando en programas de televisión y podcasts, mientras que la Tecnología, lejos de convencer a todos, genera inquietud y debate. Sus declaraciones, a menudo audaces y con un halo de certeza, han desatado polémicas, pero también han captado la atención de un público ávido de novedades.

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De niños a colonias espaciales: las promesas de altman

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Desde afirmar que confió en ChatGPT para el cuidado de sus hijos –una declaración que generó un terremoto en la comunidad científica–, hasta predecir que la IA convertirá a la humanidad en seres superdotados, sin necesidad de realizar trabajos manuales, las palabras de Altman han sido objeto de escrutinio. Incluso ha alardeado de la posibilidad de colonizar el espacio con la ayuda de la inteligencia artificial.

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Microsoft, inversora clave en OpenAI, no se ha quedado al margen de estas controversias. Un alto cargo corporativo incluso sugirió, con una ironía mordaz, que Altman podría ser recordado como un estafador. Una afirmación que subraya la magnitud de la duda que rodea al CEO de OpenAI.

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Pero la verdadera magnitud del asunto reside en la posición de Altman en OpenAI, una compañía valorada en miles de millones de dólares, y que se encuentra en la vanguardia del desarrollo de la IA. Un poder considerable, que se ejerce a través de alguien que, según algunos, carece de la experiencia técnica necesaria.

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Un jedi digital o un charlatán?

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Algunos analistas en psicología, incluso, han acuñado la metáfora de un