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Rcs: la evolución de los mensajes que apple ignora (por ahora)

La mensajería, ese servicio que damos por sentado, está a punto de dar un salto cualitativo. La GSMA acaba de oficializar el RCS Universal Profile 4.0, una actualización que promete transformar la forma en que nos comunicamos en nuestros teléfonos. El problema, como suele ocurrir, es que Apple parece jugar en otra liga.

Video llamadas, encriptación y un mundo de mejoras. que quizás nunca lleguen a tu iphone

Video llamadas, encriptación y un mundo de mejoras. que quizás nunca lleguen a tu iphone

RCS, el sucesor de los SMS, finalmente podría cumplir su promesa de modernizar la mensajería. Con UP 4.0, nos esperan video llamadas integradas directamente en la aplicación, grupos de chat más potentes, un filtro anti-spam significativamente mejorado y, lo más importante, avances cruciales hacia la encriptación de extremo a extremo (E2EE) para una mayor privacidad. La encriptación, señores, es el santo grial de la mensajería segura, y este paso es fundamental.

Google, como suele ser habitual, está a la vanguardia de esta revolución. Google Messages, su aplicación de mensajería, se actualizará rápidamente para incorporar estas nuevas funcionalidades, previsiblemente en los próximos meses. Pero la historia con Apple es, como mínimo, decepcionante. iOS 18 trajo la promesa de RCS, pero la implementación sigue estancada en la versión 2.4, una distancia abismal respecto a lo que ofrece UP 4.0.

La falta de encriptación por defecto entre Android e iPhone es un problema de privacidad que no podemos ignorar. Mientras tanto, los usuarios de Android disfrutan de una protección superior, mientras que los de Apple se ven obligados a conformarse con un sistema menos seguro. La inacción de Apple es aún más preocupante si consideramos que el estándar 2.7, con características más sencillas de implementar que la encriptación, ya data de mediados de 2024 y sigue sin llegar a iOS.

La GSMA puede establecer las normas, pero la realidad es que no tiene el poder de obligar a Apple a moverse. La empresa de la manzana mordida, fiel a su idiosincrasia, opera a su propio ritmo, y a menos que se enfrente a una presión regulatoria contundente o a una competencia implacable, no hay indicios de que vaya a cambiar su estrategia. La pregunta es si los usuarios de iPhone están dispuestos a esperar, o si finalmente se verán obligados a buscar alternativas en otras aplicaciones de mensajería.

Mientras tanto, el resto del mundo avanza. Google Messages se prepara para recibir las mejoras de UP 4.0. Apple, en cambio, sigue mirando hacia otro horizonte. La brecha se agranda, y la mensajería, una vez más, se convierte en un campo de batalla tecnológico.