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Raspberry pi sube precios por tercera vez: la ram de ia deja a los usuarios sin aliento

La comunidad de usuarios de Raspberry Pi se enfrenta a una nueva encrucijada. La fundación británica, conocida por sus precios asequibles, ha anunciado un aumento de precios en sus placas, la tercera subida en cuestión de semanas. Un movimiento que, si bien se justifica en la escasez de memoria RAM, pone en tela de juicio el modelo de negocio de la organización y su compromiso con la accesibilidad.

El precio de la innovación: ¿cuánto cuesta la inteligencia artificial?

La Raspberry Pi 5 con 16 GB de RAM ahora cuesta 100 dólares más que hace unos meses, elevándose a 369 euros en España. La Raspberry Pi 500+ con ordenador integrado ve un incremento de 150 dólares, y la subida afecta a la mayoría de sus placas y módulos. La ironía no se pierde: el anuncio coincide con el 1 de abril, Día de los Bromas, aunque la situación trasciende la simple coincidencia.

Eben Upton, CEO de Raspberry Pi, explica que el precio de la memoria DRAM LPDDR4 se ha multiplicado por siete en el último año. Este aumento, impulsado en gran medida por la demanda de la inteligencia artificial, ha provocado una escasez que afecta directamente a la producción de las placas.

La medida, que incluye ajustes en las variantes de Raspberry Pi 4 y 5 con 4 GB o más de RAM, los ordenadores dentro del teclado Raspberry Pi 500 y 500+, así como los módulos Compute Module, busca, según la fundación, permitir a los usuarios adquirir solo la cantidad de RAM necesaria y, por ende, pagar lo mínimo posible. La Raspberry Pi 4 con 3 GB de RAM se presenta como una alternativa para aquellos que no requieran la máxima capacidad.

Este incremento de precios golpea de lleno a Raspberry Pi, cuyo principal atractivo reside en su accesibilidad. La Raspberry Pi 5, ahora a 369 euros, compite directamente con Mini PCs mucho más potentes. El CEO de la compañía ha asegurado que, una vez que los precios de la RAM se estabilicen, los precios de las placas volverán a bajar. Una promesa que, dado el historial de la fundación, parece plausible, pero que no garantiza la misma estabilidad en el mercado de otros fabricantes.

Lo que nadie cuenta es que la subida pone de manifiesto una realidad más amplia: el impacto de la inteligencia artificial en la cadena de suministro de componentes electrónicos. La demanda masiva de memoria RAM para el desarrollo de modelos de IA está desplazando recursos que antes estaban disponibles para otros usos, afectando a productos como la Raspberry Pi, que históricamente ha apostado por la optimización de costes.

La cifra habla por sí sola: la Raspberry Pi, durante años sinérnimo de innovación accesible, se enfrenta a una nueva realidad donde la escasez de un componente clave amenaza con alejarla de su público inicial. El futuro de la computación de placa única, y la accesibilidad que la define, pende de un hilo.