Rammageddon: el gaming se queda sin memoria y los jugadores reaccionan
La fiebre por los PCs gaming ha desatado una crisis de suministros sin precedentes, dejando a los jugadores en una lucha por conseguir componentes esenciales como la RAM y el almacenamiento SSD. El precio ha explotado, y la lógica del ‘postureo’ en el hardware está desapareciendo.
El ssd, nuevo rey del gaming
Si antes la RAM era el gran diferenciador, la tendencia actual apunta clara y concisa: el almacenamiento SSD se ha convertido en el factor determinante para el rendimiento de un PC gaming. Los fabricantes, como Lexar, ya registran un rechazo masivo de configuraciones con menos de 1 TB de capacidad. Los juegos modernos devoran espacio, superando con facilidad los 100 GB, lo que obliga a los usuarios a optar por discos de 1 TB como un mínimo absoluto, algo que muchos prefieren invertir antes que en un aumento de la memoria RAM.
Se ha pasado de desear discos de 512 GB como una opción viable a considerarlos insuficientes desde el principio. La velocidad de los SSD NVMe, especialmente, ha transformado la experiencia de uso, acortando drásticamente los tiempos de carga y optimizando la fluidez del sistema operativo.

La ram, desacreditada por la crisis y la ia
Si bien la RAM sigue siendo un componente importante, su precio disparado y la creciente demanda en los centros de datos impulsados por la Inteligencia Artificial, están relegándola a un segundo plano. La industria, ante la escasez, ha adoptado un modelo radical: las empresas deben pagar por adelantado la producción de los próximos tres años para asegurar su lugar en las fábricas. Un salto a lo desconocido que, según el CEO de Phison, K.S. Pua, no es un bache temporal, sino un cambio de era.
La demanda de memoria DRAM y NAND para los gigantes de la IA se espera que alcance niveles históricos a lo largo de la década, exacerbando la situación. El 'RAMmageddon' ya es una realidad, advierte Pua, y la presión sobre los precios no muestra signos de ceder. Un escenario que, de persistir, podría frenar el crecimiento del sector gaming.
Pero no todo está perdido. A pesar de la inflación, los componentes clave –RAM y SSD– se encuentran ahora a precios más bajos que nunca. La lógica se ha invertido: el usuario, ante la imposibilidad de adquirir las especificaciones deseadas, prefiere reutilizar discos antiguos en lugar de pagar más por menos capacidad. La clave, en definitiva, reside en priorizar el almacenamiento y optar por una configuración con un SSD de 1 TB, siendo suficiente 16 GB de RAM para la mayoría de los juegos actuales. Y, a pesar de las inversiones elevadas, el PC gaming sigue siendo un lujo accesible, aunque con un precio considerablemente más alto de lo habitual.
