Powell al borde del precipicio: la fed, entre la tormenta del petróleo y el fantasma de trump
Jerome Powell se enfrentará este miércoles a la mirada escrutadora de analistas y periodistas, en una conferencia que podría ser la última antes de un posible adiós a la presidencia de la Reserva Federal. La amenaza de un ‘casus belli’ por parte de Washington, derivada de investigaciones sobre posibles injerencias políticas, se cierne sobre su mandato y el futuro de la política monetaria estadounidense.
El ‘casus belli’ que paralizó a la fed
La resolución del Departamento de Justicia de Trump sobre la investigación de Powell y la Fed, aunque bautizada como ‘carpetazo’, desató una tormenta política. Senadores de EEUU, alimentados por la amenaza de bloquear el nombramiento del candidato de Trump, Kevin Warsh, exigían explicaciones sobre presiones externas al banco central. La cuestión era la ‘clave’ para evitar que el relevo en la presidencia de la Fed se viera comprometido.

La guerra en irán y la amenaza a la estabilidad global
Pero la crisis se extiende más allá de la política interna. Los efectos de la guerra en Irán se acercan al punto de ‘no retorno’, con la Fed y el BCE –y, por extensión, la economía global– atrapados en una danza de incertidumbre. La reciente escalada, sumada al conflicto en Ucrania, ha disparado los precios del petróleo, generando presiones inflacionistas que desafían la capacidad de las instituciones monetarias para mantener la estabilidad.

Una larga lista de presidentes, una historia plagada de crisis
Powell, sin duda, ha sido el presidente de la Fed que más ha tenido que lidiar con una sucesión de tormentas financieras y económicas. Desde Roy Young, figura de infausto recuerdo tras el crack de 1929, hasta Marriner Eccles, quien tuvo que navegar la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, pasando por Paul Volcker y Alan Greenspan, cada uno de sus predecesores se ha visto enfrentado a desafíos sin precedentes. El ‘maldición bursátil’ parece perseguir a los presidentes de la Reserva Federal, como si quisieran poner a prueba su capacidad de respuesta.

Warsh, un relevo con una visión optimista
El nombramiento de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Fed representa un cambio de rumbo. Según Eiko Sievert de Scope Ratings, su enfoque podría inclinarse hacia una bajada de tipos, basándose en la creencia de que el auge de la Inteligencia Artificial no desencadenará inflación. Una visión, sin embargo, que choca frontalmente con la realidad de las presiones inflacionistas persistentes y el impacto del conflicto en Irán. El analista advierte que este relevo implica un giro sustancial en la filosofía y la comunicación del banco central.

Más allá de los tipos: una reducción de la supervisión
Sievert anticipa además una reducción significativa de la intensidad de la supervisión y un giro hacia la desregulación. Temas como el riesgo climático y la equidad social recibirán una atención ‘significativamente menor’. La reducción del balance también se perfila como una prioridad, aunque la implementación se realizará de forma gradual para evitar volatilidad en los mercados. La comunicación, por su parte, será menos prospectiva, con menos orientación sobre las expectativas del FOMC respecto a los tipos de interés futuros.
Una independencia bajo presión
La Reserva Federal ha resistido eficazmente la presión política hasta ahora, a pesar de las maniobras legales y procedimentales de Trump. Sin embargo, la verdadera prueba llegará en junio, cuando las bajadas de tipos sin el respaldo de datos que indiquen un retroceso de las presiones inflacionistas podrían debilitar la independencia de la Fed. La amenaza de una presión al alza sobre la inflación, impulsada por el aumento de los precios de la energía debido al conflicto entre EE.UU., Israel e Irán, se cierne sobre Warsh. La historia nos recuerda que, en los momentos de mayor incertidumbre, las decisiones de la Fed tienen consecuencias globales. Y, a juzgar por las circunstancias, estas decisiones serán cruciales.
