Pentágono pide 200.000 millones para 'matar a los malos' en irán
Washington, D.C. – El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha solicitado formalmente al Congreso un presupuesto de 200.000 millones de dólares para financiar la escalada del conflicto con Irán. La cifra, adelantada previamente por The Washington Post, ha generado un debate inmediato sobre la magnitud del gasto y la justificación de una intervención militar cada vez más costosa.

El escudo antimisiles 'cúpula dorada' dispara los costes
La solicitud, presentada en una rueda de prensa en el Pentágono, no ha descartado la posibilidad de un aumento adicional, con Hegseth justificando la necesidad de “reabastecer” el arsenal estadounidense “por encima de lo necesario”. La referencia a “matar a los malos” no ha tardado en generar controversia y críticas sobre la retórica utilizada para justificar un desembolso tan considerable. El proyecto del escudo antimisiles “Cúpula Dorada”, impulsado durante la administración Trump, es uno de los principales responsables del aumento del coste, elevándose a unos asombrosos 185.000 millones de dólares.
Según datos proporcionados por Kevin Hassett, ex director del Consejo Económico Nacional, las operaciones militares ya en curso contra Irán han costado 12.000 millones de dólares desde finales de febrero. La ironía es palpable: hace apenas unos meses, Hassett expresaba su escepticismo sobre la necesidad de solicitar fondos adicionales al Congreso, una postura que ahora parece haber cambiado drásticamente.
El aumento del presupuesto, según Hegseth, busca reactivar la base industrial de defensa estadounidense y “reconstruir el arsenal de la libertad”. La promesa de un reabastecimiento “más rápido de lo que nadie imaginaba” suena a campaña de marketing más que a una estrategia militar sensata, especialmente cuando se considera que el presupuesto anual del Pentágono ya supera los 800.000 millones de dólares, a lo que hay que sumar los 150.000 millones adicionales aprobados el año pasado en el proyecto de recortes fiscales.
La oposición demócrata en el Congreso seguramente planteará fuertes objeciones, exigiendo una justificación detallada y una evaluación exhaustiva de las consecuencias de una escalada militar. Sin embargo, el control republicano del Congreso podría allanar el camino para la aprobación de la solicitud, a pesar de las dudas y preocupaciones expresadas por analistas y expertos en seguridad internacional. Lo que nadie cuenta es el coste humano de esta ambición armamentística, eclipsado por la retórica bélica y la búsqueda de una supremacía militar que parece no tener límites.
Este nuevo despliegue de recursos financieros, lejos de garantizar la seguridad, podría alimentar un ciclo de inestabilidad y conflicto en Oriente Medio, con consecuencias impredecibles para la región y para el resto del mundo. La cifra habla por sí sola: 200.000 millones de dólares para una guerra que, según parece, nunca termina.