Otan: la defensa europea dispara, pero los salarios de los militares se estancan

El aumento del gasto en defensa en la OTAN ha alcanzado niveles sin precedentes, impulsado por el deterioro de la seguridad internacional. Un informe reciente revela que los aliados se comprometen a destinar hasta el 5% del PIB en 2035, con un 3,5% específico para capacidades militares, una inversión que supera con creces los niveles de 2014.

La brecha salarial: un problema latente en la alianza

La brecha salarial: un problema latente en la alianza

Sin embargo, la realidad tras las cifras es inquietante. Aunque los países miembros están invirtiendo fuertemente en armamento y modernización tecnológica, el personal militar enfrenta una situación económica precaria. La remuneración no se está traduciendo en un aumento real de los salarios, dejando una profunda disparidad entre los países miembros y, lo que es más grave, entre los propios militares.

Según el análisis, solo en 2025, los países europeos y Canadá destinaron 574.000 millones de dólares a defensa, un incremento del 20% con respecto al año anterior. Un dato escalofriante: el gasto en capacidades militares supera ampliamente el destinado a la retribución del personal.

La OTAN no establece escalas salariales uniformes. Cada país gestiona sus propios sueldos, lo que genera una fragmentación preocupante. La tabla salarial interna, actualizada en 2026, muestra una horquilla asombrosa: desde los 3.345 euros mensuales en algunos casos, hasta los 29.000 euros en posiciones de alto nivel. Una diferencia abismal que afecta directamente a la capacidad de retener talento en el ejército.

El Ejército español, por ejemplo, enfrenta la presión de alcanzar el 2% del PIB en gasto militar para 2029, lo que ha llevado a una reducción drástica en la partida destinada a retribuciones. En 2016, más del 72% del presupuesto de Defensa se destinaba al personal, pero en 2025 esa cifra se desplomó hasta un 28%. Una tendencia que amenaza con desmotivar a las nuevas generaciones y debilitar la Alianza.

La jornada de 35 horas se acerca al Ejército, y los militares demandan el mismo trato que los funcionarios civiles. La brecha salarial se agudiza aún más cuando se analiza el poder adquisitivo. Los países nórdicos, con salarios nominalmente altos, pierden competitividad debido al elevado coste de la vida, mientras que España, con su presupuesto más ajustado, se posiciona relativamente mejor. Un país como Alemania ofrece salarios que superan los 16.600 euros anuales a un oficial de nivel medio, mientras que en España, el mismo rango se sitúa en torno a los 5.207,63 euros.

La inversión en armamento y modernización tecnológica es innegable, pero la propia OTAN reconoce que su operatividad depende fundamentalmente del personal. Ignorar la situación económica de los militares es, en definitiva, poner en riesgo la estabilidad y la eficacia de la Alianza.