Orlan-10: el 'dron madre' ruso que desata el caos en ucrania
La guerra en Ucrania se redefine con la irrupción del Orlan-10, un portadrones ruso que ha convertido los cielos en un campo de batalla completamente nuevo. Este dispositivo, operado por el Special Technology Center de San Petersburgo desde 2012, ya no es solo un sistema de reconocimiento, sino una plataforma de lanzamiento para enjambres de drones FPV – ‘francotiradores voladores’ – que están desestabilizando las defensas ucranianas.
Una nueva estrategia de ataque
El Orlan-10Mikhail Lyganov, con su capacidad para transportar y desplegar estos drones kamikaze a distancias de hasta 120-150 kilómetros, se ha convertido en una verdadera pesadilla para las tropas ucranianas. Su radio de acción, combinado con el pequeño alcance de los FPV, crea un efecto de saturación que dificulta enormemente su detección y neutralización. La Guardia Civil, con su arsenal de detección, se enfrenta a un desafío sin precedentes.
Expertos de Business Insider, como Matthew Loh, señalan que la clave reside en la capacidad del Orlan-10 para liberar los FPV a mayor distancia, lejos de interferencias electrónicas y posibles ataques cibernéticos. Esta maniobra eleva la efectividad de los ataques a niveles alarmantes, equiparándose en peligrosidad a los ya conocidos drones Shahed-136 de Irán.

La adaptación rusa ante la guerra electrónica
Lo que inicialmente era un sistema de reconocimiento veterano ha sido radicalmente reconfigurado para convertirse en una “nave nodriza”, un repetidor de señal similar a un amplificador de WiFi. Esta adaptación anticipa la creciente amenaza de la guerra electrónica y permite mantener los drones FPV protegidos de posibles sabotajes. El asesor en drones del Ministerio de Defensa de Ucrania, Serhii “Flash” Beskrestnov, describe esta evolución como un punto de inflexión en el conflicto.
Ya se han documentado pruebas de ataque en pleno vuelo, demostrando la efectividad de esta estrategia. Ucrania, lejos de quedarse atrás, investiga activamente la creación de sus propios repetidores de drones, buscando contrarrestar esta nueva amenaza. La reciente destrucción por parte de la 118.ª Brigada Mecanizada, confirmada en agosto de 2025, demuestra que la guerra no se limita a la teoría, sino que se enfrenta en el campo de batalla.

Un futuro autónomo en el aire
La Tecnología subyacente a este sistema, impulsada por el nuevo sistema CLAK, permite que los drones operen de forma autónoma, sin necesidad de GPS ni cámaras. Esto, sumado a la saturación de drones en el campo de batalla, crea un entorno de interferencia que dificulta la detección y la respuesta. El Institute for the Study of War advierte que esta saturación aumenta la probabilidad de efectividad de los ataques.
A pesar de los desafíos, Ucrania no se rinde. La investigación prosigue para encontrar nuevas formas de detener esta amenaza y defender su territorio. El Orlan-10 representa un desafío significativo, y una prueba de fuego para la capacidad de respuesta militar de Ucrania.
