Openai sacude el mercado: caída en picado tras fallar objetivos y la sombra de anthropic se alarga

La confianza en la inteligencia artificial se tambalea tras el alarmante desempeño de OpenAI y la reacción en cadena que ha provocado en el sector tecnológico. El gigante de Silicon Valley, impulsador de ChatGPT, no solo ha fallado en alcanzar sus previsiones de ventas, sino que ha desencadenado una ola de ventas y la desconfianza en los inversores.

El viento en contra: caídas espectaculares en la bolsa

El desplome de Softbank Group, uno de los mayores accionistas de OpenAI, ha sido demoledor: un -9,9% en Tokio. Pero la tormenta no se limita a Japón. Oracle (-5,67%), CoreWeave (-7,50%) y hasta Nvidia, motor esencial de la IA, han sufrido fuertes pérdidas. El Nasdaq 100, con un -1,2%, refleja la incertidumbre generalizada, mientras que el S&P 500 se ha visto afectado por una caída del -0,6% antes del toque de campana. El Dow Jones, por su parte, ha resistido mejor, con un ligero ascenso del 0,2%, pero incluso él siente el golpe.

La realidad es clara: el incumplimiento de las expectativas de crecimiento de OpenAI ha minado la fe de los inversores y ha puesto en tela de juicio la estrategia de las empresas que han apostado fuertemente por la IA. Y el riesgo se concentra, según Anurag Rana de Bloomberg, en Oracle, cuya exposición a los objetivos financieros de Microsoft, Amazon Web Services y CoreWeave es especialmente sensible.

Anthropic y gemini: la competencia acérrima

Anthropic y gemini: la competencia acérrima

Mientras OpenAI se tambalea, un rival emergente, Anthropic, con su chatbot Claude, está ganando terreno, especialmente en los mercados de codificación y empresariales. Pero la amenaza no termina ahí: Gemini, la plataforma de Alphabet (Google), también se cierne como un posible destructor de la reputación de OpenAI. Se rumorea incluso sobre salarios de 400.000 dólares en Anthropic para atraer talento y organizar eventos de influencia. Es una carrera a toda velocidad por el liderazgo en un campo donde la innovación avanza a un ritmo vertiginoso.

Pero la narrativa no se limita al ámbito tecnológico. El conflicto en Oriente Medio, con la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, también influye en los mercados. El petróleo se dispara, impulsado por la incertidumbre geopolítica, y el precio del crudo estadounidense ha superado los 100 dólares por barril. El superyate ruso de 500 millones que se abre paso en Ormuz, pese al bloqueo impuesto por Irán y Estados Unidos, es un símbolo de la tensión y la volatilidad que se ciernen sobre el planeta. Una situación compleja que añade otra capa de incertidumbre a un sector ya convulsionado.

La caída de OpenAI no es, por tanto, solo un problema de una empresa en dificultades. Es un síntoma de una realidad: la inversión en IA está alcanzando niveles astronómicos, y hasta ahora, el retorno de esa inversión no ha sido lo suficientemente convincente. El mercado está cuestionando si el hype inicial de la IA justifica los multimillonarios desembolsos. Y esa duda, a su vez, podría tener consecuencias devastadoras para todo el ecosistema.