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Musk planea centros de datos en el espacio: ¿una locura rentable?

Elon Musk ha vuelto a sorprender, pero esta vez con una visión que suena a ciencia ficción: trasladar centros de datos de inteligencia artificial al espacio. La idea, que implica aprovechar la energía solar y evitar las limitaciones terrestres, depende ahora de que SpaceX perfeccione su cohete Starship, según Karin Fronczke, directora de inversiones globales de capital privado en Fidelity Investments.

El factor starship: la clave de la ecuación

El factor starship: la clave de la ecuación

La rentabilidad, como señala Fronczke, es la verdadera incógnita. Fidelity, inversor en SpaceX desde 2015, está siguiendo de cerca el desarrollo de Starship, un cohete capaz de transportar 100 toneladas de carga. La hoja de cálculo de costes por kilovatio, según la ejecutiva, está en constante revisión. La reutilización de los cohetes Starship es absolutamente vital para que Musk pueda recortar los costos de lanzamiento de manera significativa.

Pero hay un detalle que pocos consideran: este ambicioso proyecto de centros de datos espaciales se enmarca dentro del plan Terafab, anunciado el fin de semana, para fabricar chips propios para robótica, IA y, precisamente, estos centros de datos extraterrestres. La planta, que se construirá en Austin y será gestionada conjuntamente por Tesla y SpaceX, consolida la estrategia de integración vertical de Musk.

SpaceX ha demostrado un crecimiento exponencial desde la inversión inicial de Fidelity. Hemos pasado de 13 lanzamientos del Falcon 9 a realizar lanzamientos casi a diario, transportando entre el 80% y el 90% de las cargas útiles espaciales a nivel mundial. Y no olvidemos Starlink, que ya cuenta con 10 millones de suscriptores. Una cifra que habla por sí sola.

La apuesta de Fidelity es clara: la compañía confía en que SpaceX siga superando las expectativas, aunque el camino hacia la rentabilidad de los centros de datos espaciales sea largo y sinuoso.