Mujeres en las fuerzas armadas: 35 años de lucha por la igualdad
El 19 de septiembre de 1988 marcó un hito. Ese día, las primeras mujeres ingresaron oficialmente a las Fuerzas Armadas de España, abriendo una puerta que, aunque lenta, ha ido expandiéndose a lo largo de tres décadas. Hoy, coincidiendo con el 8M, el Día Internacional de la Mujer, representan el 13,4% de los militares profesionales. Un porcentaje que, si bien ha crecido, aún dista de la paridad.

Un camino empinado, un progreso lento
La llegada de las mujeres a los ejércitos no fue recibida con entusiasmo generalizado. En 1987, una encuesta del CIS reveló que el 37% de los ciudadanos se oponía a su incorporación, superando al 39% que se mostraba a favor. Una opinión que, con el paso del tiempo, probablemente habría evolucionado. La cifra habla por sí sola: 16.506 mujeres sirven actualmente en las Fuerzas Armadas, frente a los 106.998 hombres. Un aumento tímido del 0,2% en 2024, pero que evidencia un cambio de paradigma.
La trayectoria de Patricia Ortega García, la primera mujer en integrarse en las Fuerzas Armadas españolas, es un ejemplo paradigmático. Su ascenso, que culminó con su coronel en 2015 y su general en 2019, simboliza la perseverancia y la superación de barreras. 31 años después de esa primera puerta abierta, Ortega se erige como un referente para las generaciones futuras.
La distribución femenina dentro de las diferentes ramas es desigual. El Ejército del Aire y del Espacio lidera con un 14,9%, seguido por la Armada (14,8%) y el Ejército de Tierra (11,4%). Sin embargo, la mayor concentración de mujeres se encuentra en los cuerpos comunes, que representan el 40,6%. Estos cuerpos, formados por el Cuerpo Jurídico Militar, el Cuerpo Militar de Intervención, el Cuerpo Militar de Sanidad y el Cuerpo de Músicas Militares, centralizan la gestión y la eficiencia de los recursos.
A pesar de los avances, la representación femenina en los puestos de máxima jerarquía sigue siendo escasa. Ocho mujeres han alcanzado el empleo de general de brigada y tres, el de general de división. Aún no existe ninguna teniente general ni general de ejército, los puestos más altos de mando. La ausencia de mujeres en la cúspide de la jerarquía militar plantea interrogantes sobre el ritmo del cambio y los desafíos que aún enfrenta la igualdad de género en el ámbito militar.
España se sitúa por encima de países como Alemania (12,6%) y Suecia (22%) en cuanto a la proporción de mujeres en sus fuerzas armadas, pero por detrás de Estados Unidos (aproximadamente 17% de personal en servicio activo). El Ministerio de Defensa destinó 2.330 millones de euros a la exportación de material de defensa durante el primer semestre de 2025. La inversión en Tecnología y equipamiento, sin embargo, no garantiza, por sí sola, la igualdad de oportunidades dentro de las Fuerzas Armadas.
La historia de las mujeres en las Fuerzas Armadas de España es una historia de lucha, de superación y de progreso gradual. Un progreso que, aunque lento, no puede detenerse. La presencia femenina no solo enriquece las instituciones, sino que también refleja una sociedad en constante evolución. Y esa evolución, a pesar de los desafíos, continúa.