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Meta y google, en el banquillo: un veredicto que sacude al mundo tech

Un jurado de Los Ángeles ha dictado sentencia: Meta y Google, gigantes del internet, son responsables de dañar la salud mental de una joven desde los seis años con plataformas diseñadas para generar adicción. El fallo, que otorga 6 millones de dólares en daños, no solo supone una derrota económica para las empresas, sino una grieta en el escudo legal que las protege de la responsabilidad por el contenido y el diseño de sus productos, abriendo un abismo de potenciales consecuencias regulatorias y cambios drásticos en la forma en que operan.

La sombra de las tabacaleras se cierne sobre silicon valley

La comparación es inevitable: las empresas de redes sociales, tradicionalmente blindadas por la Sección 230 de la ley estadounidense, ahora se ven arrastradas a un terreno legal similar al de las grandes tabacaleras o los fabricantes de opioides. Si bien la suma de 6 millones de dólares, apenas un rasguño en los balances multimillonarios de Meta y Google, no es lo más preocupante, el veredicto es un presagio de la tormenta que se avecina. Se trata de la primera demanda de miles que ya se han presentado, y podría desencadenar una ola de litigios que pongan en jaque el modelo de negocio de las plataformas.

¿Adiós a las notificaciones push y al scrolling infinito?

¿Adiós a las notificaciones push y al scrolling infinito?

El fallo no solo implica un riesgo económico, sino también una amenaza a la propia esencia de Instagram y YouTube. Para evitar futuras demandas, Meta y Google podrían verse obligadas a modificar radicalmente el funcionamiento de sus productos, lo que incluiría, posiblemente, la limitación de notificaciones push, la simplificación de los algoritmos de recomendación y la implementación de controles parentales más estrictos. Un cambio así podría afectar severamente los valiosos negocios publicitarios que sustentan la rentabilidad de estas plataformas, donde la atención del usuario es el activo más preciado.

Jess Miers, profesora de la Universidad de Akron, no se sorprendió ante la decisión del jurado. “Esta sentencia refleja la creciente animosidad que la gente siente hacia la Tecnología”, afirmó. La percepción de que las grandes tecnológicas no son solo proveedores de contenido, sino actores clave en el funcionamiento de la sociedad y la democracia, ha generado una presión social sin precedentes.

Un precedente que impulsa la regulación y las demandas

Un precedente que impulsa la regulación y las demandas

Durante años, las redes sociales han gozado de una impunidad legal casi absoluta. El veredicto de esta semana rompe con esa dinámica, permitiendo que se responsabilicen por el diseño adictivo de sus plataformas. Más allá de esta primera victoria, el caso sienta un precedente para las miles de demandas que ya se han presentado, incluyendo acciones legales por parte de distritos escolares que alegan que los productos de estas empresas perjudican a los estudiantes. La reciente sentencia en Nuevo México, que obliga a Meta a pagar 375 millones de dólares por engaños sobre la protección de adolescentes contra la explotación sexual, es otro claro indicador de la dirección que está tomando la batalla legal.

Lexi Hazam, abogada líder en casos contra las redes sociales, se muestra optimista: “Tenemos el viento a nuestro favor de cara a los próximos juicios. La evidencia es contundente y ha resultado creíble ante los jurados”.

¿Un acuerdo masivo en el horizonte?

¿Un acuerdo masivo en el horizonte?

Ante la perspectiva de una larga y costosa batalla legal, la posibilidad de un acuerdo extrajudicial masivo ha ganado terreno. Si bien TikTok y Snap ya se han mostrado dispuestos a llegar a acuerdos con los demandantes, la magnitud de las demandas y la complejidad de los casos hacen que la negociación sea un proceso largo y difícil. Matthew Schettenhelm, analista de Bloomberg Intelligence, advierte que, a pesar de la derrota en Los Ángeles, las empresas podrían resistirse a un acuerdo general, dada la solidez del caso y la creencia de que pueden prevalecer en apelación. Pero la verdad es que cada titular negativo, cada sesión informativa sobre los daños a la salud mental de los jóvenes, erosiona la imagen pública de estas empresas y las acerca a un posible acuerdo.

La intervención del Congreso, impulsada por legisladores como Marsha Blackburn y Richard Blumenthal, también podría acelerar la implementación de nuevas regulaciones. “Este es el momento decisivo para que el Congreso actúe”, declara Sacha Haworth, directora ejecutiva del Tech Oversight Project.

Meta y Google han anunciado que apelarán el veredicto. Pero el daño está hecho. La era de la impunidad para las grandes tecnológicas ha llegado a su fin. La pregunta ya no es si cambiarán sus productos, sino cuándo y cómo.