Meta se hunde: la ia no salva a facebook de la desconfianza

La apuesta desmedida de Meta por la inteligencia artificial no logra contener la caída en picado de sus acciones. El gigante de las redes sociales ha anunciado una previsión de ingresos por debajo de las expectativas, evidenciando una creciente desconfianza por parte de los inversores sobre su capacidad para generar beneficios a un ritmo sostenible.

El desgaste de zuckerberg: más gastos, menos rendimiento

Las acciones de Meta se desplomaron 10% en una sola jornada, situándose en 522 dólares, lo que representa una pérdida de más de 150.000 millones. Este retroceso se suma al flujo de caja libre, que ha alcanzado mínimos históricos debido al vertiginoso aumento de los gastos relacionados con su ambiciosa estrategia de inversión en IA – centros de datos y gafas inteligentes que podrían alcanzar los 145.000 millones de dólares este año.

La situación se complica aún más con el aumento de la presión sobre Mark Zuckerberg, quien se enfrenta al escepticismo de los inversores tras elevar las previsiones de gasto en IA a principios de año. Sus insistentes afirmaciones sobre el futuro brillante de la Tecnología, lejos de tranquilizar, parecen resonar con un vacío de credibilidad.

La carrera por la ia: competencia y duda

La carrera por la ia: competencia y duda

Meta se encuentra en una feroz carrera contra gigantes tecnológicos como Alphabet, OpenAI y Anthropic, todos ellos invirtiendo fuertemente en modelos de IA y productos de vanguardia. Sin embargo, la compañía se ve constantemente cuestionada sobre su capacidad para recuperar la inversión masiva que está destinando a esta área, especialmente considerando el fracaso anterior de sus proyectos de realidad virtual y metaverso.

A pesar de lanzar nuevas líneas de negocio relacionadas con la IA – un chatbot de suscripción y un modelo de IA de pago – estos proyectos se encuentran en una fase inicial y aún no han generado ingresos significativos. La compañía está explorando una nueva vía de ingresos: un negocio de computación en la nube, recibiendo incluso ofertas de compra por su capacidad de procesamiento. La decisión de vender esa capacidad o seguir invirtiéndola en el desarrollo de sus propios productos es una incógnita.

El CEO, Zuckerberg, ha vislumbrado la posibilidad de convertirse en un vendedor y comprador de potencia informática, una estrategia que podría generar beneficios, pero también podría frenar el desarrollo interno. La escasez de capacidad de computación, según advierte Satya Nadella de Microsoft,