La ram se esfuma: los móviles de 2026 serán un lujo y las cámaras, una promesa incumplida
El precio de los smartphones se disparará en 2026. La escasez de memoria RAM, desangrada para alimentar centros de datos, está dejando a los fabricantes de móviles en una situación desesperada.
Una crisis silenciosa que afecta a todo el sector
La realidad es brutal: la memoria RAM, esencial para el funcionamiento de cualquier dispositivo moderno, se está convirtiendo en un bien escaso y, por ende, extremadamente caro. Se estima que actualmente representa cerca del 20% del coste de un móvil barato, y esa cifra podría ascender hasta el 40% para finales de año. Esta situación, lejos de mejorar, se extiende a todos los niveles de la cadena de producción, desde los OEM hasta los sensores de cámara.
Apple ya ha tenido que posponer el lanzamiento de sus nuevos Mac debido a esta misma limitación. Pero el problema no solo afecta a los ordenadores: las marcas están recurriendo a medidas drásticas. Se habla de recortar la calidad de los sensores de foto, buscando alternativas más económicas que comprometan la imagen final.

Samsung, el caso de estudio: un sensor de 1/1,56 pulgadas en medio de la tormenta
El gigante coreano, Samsung, es un claro ejemplo de esta tendencia. En su Galaxy A37 5G, la cámara principal incorpora un sensor de 50 megapíxeles utilizando un sensor de 1/1,56 pulgadas, en contraposición al sensor de 1/1,96 pulgadas del A36 5G. Según Fixed Focus Digital, un filtrador especializado, esta reducción de tamaño no se traduce en una mejora perceptible en la calidad de la imagen. La demanda de sensores de gama alta, más grandes, está disminuyendo, y los fabricantes están priorizando la contratación de ingenieros de algoritmos para compensar estas limitaciones. Es una apuesta por la inteligencia artificial, por el procesamiento de imágenes, para intentar rescatar la experiencia fotográfica.

La ia, el nuevo salvavidas (temporal)
La industria se enfrenta a una encrucijada. Si la disponibilidad de memoria RAM no se normaliza, la apuesta por la inteligencia artificial se convertirá en la única vía a la supervivencia. Pero incluso esta solución, aunque prometedora, conlleva un coste adicional significativo. Las nuevas generaciones de móviles ya son más caras que sus predecesoras, un reflejo directo de esta crisis de suministro.
Según datos del mercado, la reducción en la diferencia de tamaño entre sensores de alta y baja resolución no ha optimizado la calidad de imagen. Es decir, los fabricantes están invirtiendo en software para intentar mejorar lo que la hardware ya no puede ofrecer. Y, por el momento, 190.000 compañías de electrónica, con riesgo de cierre, luchan por su supervivencia.
No se trata solo de un aumento de precios; es una amenaza a la estabilidad de todo el ecosistema móvil. La escasez de RAM, una paradoja en la era digital, está transformando la experiencia del usuario en un lujo inalcanzable para muchos. La batalla por la fotografía móvil, en definitiva, se libra en el laboratorio, con algoritmos y sensores, mientras el precio final se dispara.
