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La nasa en la cuerda floja: trump ataca de nuevo el presupuesto espacial

La Casa Blanca ha asestado un nuevo golpe a la exploración espacial, proponiendo recortes drásticos en el presupuesto de la NASA que podrían cancelar hasta 40 misiones científicas. Se trata de un intento recurrente, tras un fallo similar el año pasado, de reducir la financiación de la agencia en casi una cuarta parte, en un movimiento que ha encendido las alarmas en la comunidad científica y tecnológica.

Un plan de recortes que amenaza la ambición lunar

La propuesta, publicada este viernes, implica una amputación de 6.000 millones de dólares al presupuesto de la NASA. Lo más preocupante es que 3.400 millones de esos fondos provienen de la cancelación directa de programas científicos, incluyendo misiones a Marte, investigación con telescopios de rayos X y satélites de exploración. La administración Trump, sin escrúpulos, utiliza el ejemplo de un programa de recolección de muestras de suelo marciano como prueba de un supuesto “gasto superfluo”, una justificación que suena hueca ante la importancia de la investigación planetaria.

Este ataque se produce en un momento delicado, justo cuando Jared Isaacman, el administrador de la NASA, está intentando revolucionar el programa espacial estadounidense. Isaacman ha anunciado una serie de cambios audaces: la transición a cohetes comerciales para los lanzamientos lunares, un ritmo acelerado de misiones y la construcción de una base lunar de 30.000 millones de dólares en la próxima década. El presupuesto actual, con 175 millones destinados a la base lunar, parece avalar, al menos en parte, estos planes ambiciosos.

Pero hay un detalle que pone en riesgo todo este proyecto: la insistencia de la administración en eliminar el Space Launch System (SLS) de Boeing, tachado de “excesivamente caro y con retrasos”, y la cápsula Orion de Lockheed Martin, vital para las misiones lunares. La propuesta es sustituirlas por alternativas comerciales, una medida que, si bien podría reducir costes, genera incertidumbre sobre la fiabilidad y la capacidad de respuesta del programa espacial estadounidense.

El recorte también se extiende a la Estación Espacial Internacional (EEI), con una reducción de 1.000 millones de dólares, en un momento en que su desmantelamiento está previsto para 2030. La administración apuesta por el “rápido desarrollo y despliegue de estaciones espaciales comerciales”, una estrategia que se enfrenta a la realidad de que la agencia espacial apenas tiene recursos para financiar esta transición.

La solicitud presupuestaria del presidente es, tradicionalmente, el punto de partida de un largo proceso de negociación en el Congreso. Sin embargo, la agresividad de los recortes propuestos sugiere que la batalla por el futuro de la NASA será feroz. La cifra habla por sí sola: casi una cuarta parte del presupuesto de la NASA en riesgo, poniendo en jaque la exploración espacial y la innovación tecnológica de Estados Unidos.

El legado de trump: ¿un freno a la exploración?

El legado de trump: ¿un freno a la exploración?

Esta no es la primera vez que la administración Trump intenta asfixiar a la NASA. El año pasado, un intento similar fue rechazado por el Congreso, pero la persistencia en esta estrategia revela una clara intención de limitar la inversión en ciencia y tecnología. Lo que nadie cuenta es que estos recortes no solo afectan a la exploración espacial, sino que también perjudican la formación de nuevos científicos e ingenieros, y la competitividad del país en un mundo cada vez más tecnológico. El legado de esta administración podría ser, irónicamente, el freno a la expansión humana más allá de la Tierra.