La mente en el umbral del trabajo
Robert Frost, uno de los poetas más influyentes del siglo XX, nos habla de la experiencia común de llegar a la oficina el lunes por la mañana. 'El cerebro es un órgano maravilloso; comienza a funcionar en el momento en que te despiertas por la mañana y no se detiene hasta que llegas a la oficina.', declara en una frase que resume con precisión la transición mental que casi todo el mundo vive.

El cerebro antes del trabajo
La neurociencia ha documentado que antes de comenzar la jornada laboral, el cerebro opera en un estado distinto. Es un momento de gran actividad creativa, en el que la mente conecta ideas sin objetivo alguno, divaga y asocia libremente. Es un pensamiento generativo, no reactiva.
Las empresas hablan cada vez más de innovación, pensamiento creativo, bienestar laboral e inteligencia emocional. Incluso invierten en formaciones y dinámicas de equipo, así como en espacios de trabajo diseñados para estimular la creatividad. Pero pocas se plantean que la estructura misma del entorno laboral, con sus interrupciones constantes y su cultura de respuesta inmediata, es precisamente lo que limita el tipo de pensamiento que dicen querer fomentar.
Frost no habla de motivación ni compromiso laboral; habla de cómo cambia el modo en que piensa la mente según el entorno en que se encuentra. Su oficio era nombrar con precisión lo que otros percibían de forma vaga, y en este caso lo consiguió con una línea que combina dos ideas opuestas: la admiración por la capacidad del cerebro humano y la crítica a los entornos que no saben qué hacer con ella.