La inteligencia artificial enfrenta la prueba del gasto
El frenesí por la inteligencia artificial (IA) se desmorona ante la exigencia de justificar sus costos. Durante años, el mero nombre de las siglas IA bastaba para convencer a Wall Street. Ahora, los inversores esperan algo más: beneficios tangibles y control sobre los gastos

Las acciones de los gigantes tecnológicos sufren una brutal corrección
El mercado reacciona con fuerza ante las previsiones de gasto elevadas presentadas por las empresas líderes en IA. El índice de las Siete Magníficas pierde un 3,97% a esta hora, con Alphabet y Tesla liderando las caídas. Nvidia retrocede un 1,50%, Meta un 2,76% y Apple un 1,91%.
La mayor perjudicada es Tesla, cuyas acciones desciden un 12,63%, situándose entre las mayores caídas del S&P 500. La razón: sus beneficios se desplomaron a pesar de un trimestre sólido para su negocio automovilístico
El aumento de los gastos de capital se produce cuando el flujo de caja libre de la compañía se vuelve negativo, lo que intensifica la preocupación por el elevado gasto de este gigante tecnológico. Google, por ejemplo, gastará este año más de 200.000 millones de dólares en IA, un castigo que se concentró en los gigantes tecnológicos.
