La ia explota en un crescendo tecnológico sin precedentes
La inteligencia artificial (IA) está creciendo a un ritmo exponencial que supera con creces la Ley de Moore. Mientras que en el pasado se aumentaba la potencia de cálculo solo agregando más procesadores, ahora la clave es conectarlos de manera eficiente y hacer que funcionen en sincronía.
Avances tecnológicos convergen para acelerar el progreso
El cofundador de DeepMind, Mustafa Suleyman, destaca tres avances clave que han permitido este salto cuántico en el poder de cálculo de la IA. En primer lugar, los chips de Nvidia han mejorado sustancialmente, pasando de 312 teraflops en 2020 a 2.250 ahora, y el chip de Microsoft Maia 200 tiene un 30% más de rendimiento por cada euro en comparación con otros procesadores similares.
Segundo, la memoria de alta ancho de banda (HBM) permite que los datos lleguen a las GPU mucho más rápido, evitando tiempos muertos en su procesamiento. Y terceramente, tecnologías como NVLink y InfiniBand conectan centenares de miles de GPU en superordenadores del tamaño de naves industriales, que funcionan como una sola pieza de procesamiento.
Como resultado, los modelos de IA que en 2020 requerían ocho GPU y 167 minutos para completarse hoy se logran en menos de cuatro minutos con hardware actual, un ahorro de tiempo de 50 veces.

La carrera por la superinteligencia
Microsoft y Nvidia están en el centro de este boom tecnológico, desarrollando infraestructuras gigantes para entrenar a sus agentes de IA. Suleyman afirma que ya no se trata de prototipos, sino de clústeres reales de 100.000 GPU, racks del tamaño de una nevera que consumen 120 kilovatios y centros de datos que se alimentan de energía equivalente a la del Reino Unido, Francia, Alemania e Italia juntas.
Todo esto se enfoca en la creación de la superinteligencia, sistemas semiautónomos que pueden escribir código durante días, llevar proyectos de semanas o meses, hacer llamadas, negociar contratos y gestionar logística. Sin embargo, también hay un lado oscuro: un solo rack de IA puede consumir 120 kilovatios, lo que equivale a la energía de 100 casas. Pero gracias a la caída de los costos de energías renovables, esto puede cambiar rápido.
Suleyman argumenta que seguirán sorprendiéndose con el ritmo del 'boom' de cómputo, que es la historia tecnológica de nuestro tiempo y todavía está en sus primeros pasos.
