La guerra en irán desbloquea el gas de texas: ¿el fin del desabastecimiento?

La tensión en Oriente Medio, lejos de enfriarse, ha provocado una aceleración inesperada en el mercado energético global. Mientras la Agencia Internacional de la Energía (AIE) califica la situación como “la mayor disrupción para el petróleo de la historia”, un nuevo actor emerge con fuerza: Estados Unidos. Y no se trata solo de petróleo.

El gas natural, el nuevo frente de batalla

El gas natural, el nuevo frente de batalla

La crisis ha puesto en jaque el suministro de gas natural, un derivado crucial con aplicaciones que van desde la calefacción hasta la producción de fertilizantes. La guerra en Irán ha complicado aún más la situación, amenazando con un desabastecimiento que afectaría a industrias clave. Sin embargo, la puesta en marcha de la terminal de exportación Golden Pass en Texas, fruto de una colaboración entre Exxon Mobil y Qatar Energy, podría cambiar el panorama.

Este lunes, se confirmó el primer envío exitoso de gas natural licuado (GNL) desde Golden Pass, una infraestructura que ha superado años de retrasos y problemas regulatorios. La terminal, ubicada estratégicamente en la costa del Golfo de Texas, tiene la capacidad de exportar 18 millones de toneladas anuales, una cifra que precisamente iguala la pérdida de suministro de gas que Qatar ha sufrido tras los recientes ataques iraníes.

Lo que nadie cuenta es que, mientras Irán ejerce un férreo control sobre el Estrecho de Ormuz, bloqueando el paso a gran parte del gas natural que llega a Europa y Asia, Estados Unidos se prepara para inundar el mercado con su propio GNL. La reapertura de Ormuz, que ha obsesionado a la administración Trump, se ha convertido en un punto de negociación crucial: el desbloqueo del estrecho, según el presidente estadounidense, podría ser una pieza clave para una solución negociada al conflicto. o, en su defecto, la escalada hacia una guerra total.

La situación en Ormuz es crítica. Irán ha logrado imponer un control de peajes, dando luz verde al paso de aquellos países con los que mantiene buenas relaciones, como China. Este movimiento ha provocado un desplome en las exportaciones de petróleo desde Irak, Kuwait, Baréin, Qatar, Emiratos y Arabia Saudí, concentradas en Ras Tanura, su principal terminal de exportación.

El anuncio de Exxon Mobil y Qatar Energy llega en un momento oportuno, cuando la incertidumbre sobre el suministro de gas natural es máxima. La cifra es contundente: 18 millones de toneladas anuales, una inyección de liquidez en un mercado que se tambaleaba. El futuro del suministro energético global, por ahora, parece depender de la capacidad de Estados Unidos para mantener abierto el grifo del GNL.