La empresa californiana r3 bio quiere fabricar cuerpos humanos clonados y vacíos de cerebro, un proyecto que divide a la comunidad científica
En una oficina de Richmond, California, se diseñan réplicas biológicas del cuerpo humano que carecerían de estructura cerebral completa. La empresa detrás de esta idea es R3 Bio, fundada por John Schloendorn, y ha atraído la atención de inversores de alto perfil dispuestos a respaldar esta ambiciosa propuesta.

El plan de r3 bio: clonar cuerpos humanos sin cerebro
Según una investigación de MIT Technology Review, la empresa busca crear réplicas genéticamente diseñadas del cuerpo humano, que podrían servir como almacén de repuestos biológicos inmunológicamente compatibles. El paso final sería el trasplante de un cerebro completo a uno de esos cuerpos vacíos, un proceso que la empresa denomina reemplazo corporal total.
Oficialmente, R3 Bio se presenta como una empresa centrada en crear 'sacos de órganos de primates no sintientes' como alternativa a los modelos animales utilizados en ensayos farmacéuticos. Sin embargo, documentos internos revelan una hoja de ruta mucho más radical.
Entre los inversores que han apostado por R3 Bio se encuentran Tim Draper, un multimillonario estadounidense conocido por su apuesta en empresas disruptivas, y el fondo Immortal Dragons, con base en Singapur, así como LongGame Ventures, una firma especializada en tecnologías de prolongación de la vida.
La comunidad científica se divide sobre la viabilidad del proyecto de R3 Bio. Mientras que algunos ven la posibilidad de generar órganos de donación sin riesgos para el donante, otros consideran que la distancia técnica entre clonar un ratón y un ser humano es demasiado grande, y que las cuestiones éticas y legales plantean desafíos insuperables.
La investigación de R3 Bio se centra en la producción de clones pequeños, como roedores, pero aún no ha demostrado la capacidad de generar réplicas funcionales de primates, lo menos de seres humanos. Sin embargo, la apuesta de inversores en este proyecto retrata el momento en que se encuentra la industria de la longevidad, donde las fronteras entre la investigación sería y la ciencia ficción se han difuminado.
