La dgt desata un radar autómata en la a-1: un cambio radical en la vigilancia de velocidad
La Dirección General de Tráfico ha desplegado en la A-1 un radar remolque autónomo, una innovación que promete transformar la seguridad vial y poner a prueba la paciencia de los conductores.
Un sistema inmóvil con potencial de sanción masiva
Este nuevo dispositivo, montado sobre un remolque compacto, no necesita instalación fija ni presencia policial. Puede desplazarse a voluntad, operando durante semanas con una sola carga de batería y registrando hasta veinte excesos de velocidad por minuto. Un cambio radical que rompe con la lógica tradicional de los radares fijos.
La llegada de este sistema, ya activo en el kilómetro 45 de Pedrezuela, marca el inicio de un despliegue nacional. La DGT lo ha instalado en un tramo de obras con límite de 100 km/h, una zona de alto riesgo donde la velocidad excesiva ha provocado numerosos accidentes. La idea no es simplemente aumentar las multas, sino reforzar el control en puntos críticos, donde la siniestralidad es particularmente elevada.

Autonomía, movilidad y un desafío para los conductores
Lo que realmente distingue a este radar es su capacidad de autonomía y movilidad. Funciona con baterías que le permiten operar durante dos semanas sin necesidad de recarga, y su diseño ligero le permite ser trasladado rápidamente a otros puntos de la vía. Esto implica que los conductores no pueden anticipar dónde encontrarán un control de velocidad, generando una sensación de incertidumbre y exigiendo una atención constante.
La DGT, según fuentes internas, prevé extender este modelo a otras carreteras con obras de larga duración. La capacidad de este dispositivo para operar durante semanas sin asistencia y su ritmo de sanción masiva lo convierten en una herramienta eficaz para reducir la velocidad media en puntos críticos. Pero, ¿qué significa esto realmente para los conductores?
El radar remolque integra un sistema de captación continua que registra la velocidad de cada vehículo que pasa por su campo de acción, enviando la información de forma automática al sistema central de la DGT. La conectividad en tiempo real evita acumulaciones de multas y permite actuar con rapidez en caso de detectar patrones de riesgo. La DGT aclara que el objetivo principal es proteger a los operarios y reducir los accidentes, no aumentar el número de sanciones. Y, por el momento, la baliza V16 parece destinada a un segundo plano.
La elección del kilómetro 45 de la A-1 como primer punto de prueba no es casual. Se trata de una zona con una fuerte circulación, presencia de maquinaria y operarios, y un historial marcado por incidentes relacionados con el exceso de velocidad. El radar remolque permite controlar el flujo de vehículos sin necesidad de estructuras fijas que podrían interferir con las obras o requerir permisos adicionales.

Un futuro incierto en la a-1
La imprevisibilidad de este radar remolque supone un nuevo elemento en la conducción. La DGT considera que este dispositivo obligará a los conductores a mantener la atención en todo momento, ya que la ubicación del control de velocidad ya no puede ser anticipada. La capacidad de realizar hasta veinte multas por minuto representa un desafío significativo para los conductores y exige una mayor precaución.
