Fsb alerta: la ia podría desestabilizar el sistema financiero global
El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) ha lanzado un informe que revela una espiral de deuda privada impulsada por la inteligencia artificial (IA), poniendo en alerta a los reguladores y sembrando dudas sobre la resiliencia del sistema financiero global.

Un billón de riesgo oculto
El organismo, heredero de las medidas adoptadas por el G-20 para evitar la crisis hipotecaria, ahora se centra en las vulnerabilidades generadas por la vorágine de inversiones en IA, una fiebre que podría desestabilizar el mercado de crédito privado. Según el análisis, entre 1,5 y 2 billones de dólares están financiando la expansión de la IA, pero la atención se centra en el capital proveniente del crédito privado, una cifra que supera los 800.000 millones y que se apalanca en activos de difícil valoración.
El FSB advierte que, a pesar del auge de la IA, el sector “permanece sin probar en una recesión económica prolongada”. El informe, respaldado por estimaciones de Morgan Stanley y McKinsey, proyecta inversiones de 2,9 billones de dólares en infraestructura de IA para 2028, con 1,5 billones financiados externamente, incluyendo esa misma masa de 800.000 millones en crédito privado. Las proyecciones de McKinsey elevan las necesidades a 5,2 billones para 2030, un salto vertiginoso que genera preocupación.
La velocidad y la concentración de estas inversiones, que han salido de la nada en pocos años, son lo que realmente alarma a los supervisores. En 2025, la cuota del sector de IA en las operaciones de crédito privado alcanzó el 34%, un aumento drástico desde el 17% promedio de los cinco años anteriores. En solo 12 meses, el peso de la IA dentro de las carteras de crédito privado se ha duplicado.
El atractivo financiero reside en la posibilidad de financiar centros de datos mediante un modelo de apalancamiento que permite a los desarrolladores obtener fondos, aprovechando flujos de caja estables provenientes de contratos de arrendamiento a largo plazo con inquilinos solventes. Esto ha convertido a los gigantes tecnológicos –Amazon, Microsoft, Meta y Google– en actores clave, con una inversión comprometida de 725.000 millones de dólares para 2026, principalmente destinada a infraestructura IA. Este modelo permite a las empresas ampliar su capacidad sin incurrir en deudas directas en su balance, facilitando el acceso a infraestructuras críticas sin impactar significativamente sus cuentas.
Pero la estructura actual esconde riesgos. A medida que crece la demanda de centros de datos, los flujos de caja internos de las empresas tecnológicas son insuficientes para cubrir los requerimientos de capital. Tres detonantes de crisis podrían desencadenar un colapso: cuellos de botella energéticos, sobrecapacidad en la oferta de centros de datos y un deterioro macroeconómico general. El Banco de Inglaterra ya había analizado en octubre de 2025 los posibles efectos de una caída en las valoraciones de la IA. El sector tecnológico, servicios y salud son especialmente vulnerables a una especialización aguda.
El informe del FSB resalta la opacidad y la iliquidez de estos activos, donde las valoraciones a menudo carecen de la frecuencia necesaria y pueden ser susceptibles a una discrecionalidad excesiva. Esto amplifica la incertidumbre en momentos de estrés, como ha demostrado el reciente problema en el sector del software. La referencia velada a los hiperescaladores como motores de esta inversión es un dato a tener en cuenta. La cifra final es alarmante: la exposición creciente de la IA al crédito privado no se ha puesto a prueba en una recesión económica prolongada.”n
