España: el 'cohete' del gobierno se estanca en los hogares

El mantra del Gobierno sobre un ‘cohete’ económico español es, al menos a nivel macro, una realidad. El PIB crece, el empleo se mantiene y las exportaciones resisten. Pero bajo la superficie, la situación es mucho más compleja, especialmente para la mayoría de los ciudadanos.

Una recuperación desigual que deja a la generación z en la calle

La evolución de la riqueza familiar desde la crisis de 2008 revela un mapa profundamente desigual. La recuperación, lejos de ser homogénea, no ha alcanzado a amplias capas de la población. Un cambio de ciclo en la acumulación patrimonial familiar es evidente, y las consecuencias son claras: la vivienda, aún el activo dominante, se ha convertido en una aspiración inalcanzable para muchos jóvenes.

Según la última Encuesta Financiera de las Familias (EFF) del Banco de España, la vivienda sigue siendo el pilar fundamental de la riqueza familiar, pero su accesibilidad se ha erosionado significativamente. En 2008, un 65,8% de los menores de 35 años poseían una vivienda. En 2024, esa cifra se desploma hasta el 36,7%, un descenso alarmante que señala un futuro incierto para la Generación Z, que se enfrenta a la imposibilidad de pagar el alquiler y, paradójicamente, a ser la generación más rica de la historia.

Un estudio de la Fundación Afi confirma esta tendencia: la tasa de propiedad entre los jóvenes ha caído del 70% inicial del siglo a un preocupante 36%. Mientras que sus ingresos aumentan, la renta real no avanza al mismo ritmo que la inflación, y la concentración de la riqueza se intensifica. La brecha generacional se amplía, mientras que los hogares de mayor edad mantienen su posición, beneficiados por la revalorización de los activos inmobiliarios.

El coste real de la vida y la caída del poder adquisitivo

El coste real de la vida y la caída del poder adquisitivo

La EFF 2024 revela un dato desolador: la riqueza neta mediana de los hogares encabezados por menores de 35 años se sitúa en tan solo 22.900 euros, una cifra que representa una caída del 72% con respecto a los 81.700 euros de 2008. Esta pérdida de patrimonio no se debe a una meras caídas de ingresos, sino a la combinación de salarios que avanzan a un ritmo lento, la persistente inflación y un mercado inmobiliario cada vez más restrictivo. La renta anual de estos hogares ha subido apenas un 10% en 16 años, de 29.200 a 32.000 euros, mermando drásticamente su capacidad de ahorro.

La reducción del endeudamiento entre los jóvenes es otro cambio notable, aunque con un matiz importante. Si bien el porcentaje de hogares vulnerables se ha reducido al 4,1% en 2024 (desde el 24% de 2008), esta disminución se debe, en gran medida, a la menor accesibilidad al mercado hipotecario. La brecha entre generaciones se acrecienta paralelamente a la desigualdad patrimonial. Los mayores han sabido defender su riqueza, mientras que la juventud se ve atrapada entre el alza de los precios y la imposibilidad de acumular activos.

La situación, resumida por la Fundación Afi como una “bola de nieve”, refleja una dinámica preocupante: quienes parten de una posición sólida se benefician de mayor capacidad de ahorro y rentabilidad, mientras que los jóvenes se enfrentan a un futuro precaria.

En definitiva, la promesa de un