El yuan se desborda: china desata su as en la mesa de juego con trump
El yuan chino está revaluándose a un ritmo vertiginoso, desestabilizando las expectativas del mercado y reavivando una antigua disputa comercial con Estados Unidos. La visita de Donald Trump a Pekín, prevista entre el 13 y el 15 de mayo, se ha convertido en el epicentro de una reconfiguración geopolítica que podría tener consecuencias de largo alcance.
Un tipo de cambio semianclado, una estrategia decenal
Durante décadas, china ha mantenido su tipo de cambio, semianclado al dólar, una estrategia audaz diseñada para impulsar su industria manufacturera y convertirla en la ‘fábrica del mundo’. Esta política, liderada por el Banco Popular de china (PBOC), ha permitido a Pekín ofrecer sus productos a precios competitivos en el mercado internacional, generando un superávit comercial de 1,2 billones de dólares en 2025 y otros 348.000 millones en los primeros cuatro meses de 2026. Un as bajo la manga que, según algunos analistas, Trump intentará desmantelar.
El desequilibrio comercial de 200.000 millones de dólares que arrastra Estados Unidos desde 2017, y que fue el detonante de los juegos de aranceles durante el segundo mandato de Trump, es el combustible de esta nueva escalada. La revalorización del yuan, que ha acumulado un incremento del 3% en el primer semestre del año y más del 1% desde el estallido de la guerra en Ucrania, contrasta fuertemente con la debilidad de otras monedas asiáticas y emergentes. La apuesta de Trump, históricamente, ha sido la ‘manipulación cambiaria’ – una acusación que China ha negado rotundamente.

La presión de trump y el juego de equilibrio
La visita de Trump a China, una primera en casi nueve años, se presenta como una oportunidad para reajustar las relaciones bilaterales, aunque, según los analistas, los cambios reales podrían ser modestos. El control que China ejerce sobre los minerales críticos le otorga una posición estratégica innegable, lo que podría contribuir a mantener el delicado equilibrio actual. Sin embargo, la Administración Trump podría recurrir a la legislación vigente – Secciones 232 y 301 – para ejercer presión, buscando una reducción significativa de los aranceles o una mayor transparencia en las prácticas comerciales chinas.
La competencia estratégica en torno a la inteligencia artificial general (IA) también se perfila como un punto clave. Si bien el Congreso podría aplicar restricciones más severas sobre el acceso a semiconductores avanzados, es poco probable que se establezcan medidas de protección oficiales en este ámbito. La oferta de Trump de revertir algunos de los aranceles sobre el fentanilo, droga responsable de la mayoría de las muertes por sobredosis en Estados Unidos, podría ser un gesto de buena voluntad, aunque no exime a China de endurecer los controles sobre las exportaciones de químicos relacionados. La tensión bilateral, ya de por sí inestable, añade una capa de complejidad a la situación.
Christian Gattiker, director de análisis de Julius Baer, advierte que la cumbre bilateral “podría resultar decisiva” para configurar las expectativas sobre la trayectoria de las relaciones entre las dos potencias. El mercado rastreará “cualquier señal de estabilización, confrontación o reposicionamiento estratégico”. Jensen Huang, CEO de Nvidia, incluso ha manifestado su “honor” en acompañar a Trump en este viaje.
A pesar de los temores, los analistas apuntan a una revalorización limitada del yuan, impulsada por la resiliencia de la economía china ante el conflicto en Ucrania y por la determinación del PBOC de mantener la divisa en una banda del 2% alrededor del tipo fijado. El cierre de 2025 registró un superávit comercial global de 1,2 billones de dólares, una cifra que, si se mantiene, podría reforzar aún más la posición de China como potencia económica dominante. En definitiva, la revaluación del yuan no es solo una batalla comercial, sino una declaración de intenciones: el ascenso silencioso de China en el escenario mundial.
