El petróleo se dispara: irán, yemen y la amenaza a los mercados
La volatilidad en Oriente Medio ha encendido las alarmas energéticas. El precio del petróleo Brent ha experimentado una subida abrupta, rozando el 3% y superando los 115 dólares, el nivel más alto desde julio de 2022 y la invasión rusa de Ucrania. Una escalada de tensión que, de prolongarse, podría reconfigurar el panorama energético mundial.

La sombra de irán se alarga sobre el suministro
El conflicto en Irán, ya en su quinta semana, alimenta la incertidumbre. Los inversores, lejos de esperar una solución rápida, se ven arrastrados por un escenario cada vez más complejo, exacerbado por la implicación de los hutíes, grupo armado respaldado por Teherán, en Yemen. Estos han lanzado misiles contra Israel y, lo que es más preocupante, han advertido de que continuarán sus ofensivas hasta que cesen los ataques contra Irán y sus aliados en Líbano.
Pero el riesgo no se limita a las hostilidades terrestres. Los hutíes también controlan la capacidad de atacar buques que cruzan el Mar Rojo, en el estratégico estrecho de Mandeb, y amenazan infraestructuras energéticas clave en Arabia Saudí. La cifra habla por sí sola: un 20% del petróleo mundial transita por esta vía, lo que convierte cualquier interrupción en un terremoto para los mercados.
La contención estadounidense, ¿una solución a largo plazo? Mientras tanto, Washington ha desplegado miles de efectivos en la región y, según informaciones recientes, se prepara para posibles operaciones terrestres en Irán. La respuesta del presidente Donald Trump, quien en una entrevista al Financial Times sugirió la posibilidad de “apropiarse del petróleo iraní” y tomar el control de su principal terminal de exportación en la isla de Kharg, recuerda la intervención en Venezuela y añade una capa más de incertidumbre a la ecuación.
Lo que nadie cuenta es el impacto directo en los consumidores. Cada dólar adicional del petróleo se traduce en un aumento en los precios de la gasolina, el transporte y, en última instancia, en la cesta de la compra. La inestabilidad en Oriente Medio, lejos de ser un problema lejano, se materializa en nuestro bolsillo.
El escenario actual exige una contención diplomática urgente. La escalada militar y las ambiciones de control energético, si no se frenan, podrían desembocar en una crisis energética global de consecuencias impredecibles. La próxima semana será crucial para determinar si la calma regresa a los mercados o si la sombra de Oriente Medio se cierne sobre la economía mundial.