El mundo al borde: la guerra en irán reactiva la carrera nuclear

La sombra de la aniquilación nuclear se cierne sobre Europa y Oriente Medio. La escalada de tensiones en Irán ha desatado una ola de temor que impulsa a varios países a considerar el armamento nuclear como un escudo, reabriendo un debate que creíamos cerrado hace décadas.

La respuesta europea: ¿una nueva cortina de hierro?

Alemania y Polonia, tradicionalmente protegidos por el paraguas nuclear estadounidense, han mostrado apertura a las propuestas francesas de extender la capacidad de disuasión estratégica a todo el continente. Esta reacción, sumada a las reiteradas amenazas de Trump de anexionarse Groenlandia, evidencia una creciente desconfianza en las garantías occidentales y una búsqueda desesperada de seguridad.

Pero no es solo Europa la que se debate. China y Rusia han advertido sobre el peligro de una proliferación descontrolada, especialmente en Japón y Corea del Sur, países que ven con inquietud la inestabilidad regional.

Y lo que es aún más alarmante: Estados Unidos podría reanudar las pruebas de bombas atómicas, cumpliendo con una orden ejecutiva de Trump, una medida que desmantelaría por completo el sistema de control de armas que se erigió tras la Guerra Fría.

El tratado nuevo start: un legado en peligro

El tratado nuevo start: un legado en peligro

Recordemos que este sistema, forjado tras la crisis existencial de la Guerra Fría, culminó en el Tratado Nuevo START, un acuerdo que reducía drásticamente los arsenales de ambas superpotencias. Pero la erosión de las relaciones entre Washington y Moscú, agravada por el aumento de la capacidad nuclear china, ha puesto en jaque este frágil equilibrio.

Mientras los misiles convencionales siegan ciudades en Europa y Oriente Medio, el futuro de los tratados que sostienen el control global de armas se tambalea. La reunión de la ONU para revisar el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares, que tendrá lugar el próximo mes, se presenta como un punto de inflexión.

El riesgo de una cascada de proliferación, un escenario en el que la adquisición de armas nucleares se convierte en una reacción en cadena, es cada vez más palpable. Trump, en su campaña electoral de 2024, alertó sobre el peligro de una Tercera Guerra Mundial, pero la decisión estadounidense-israelí de atacar a Irán parece haber comprometido ese compromiso.

El doble rasero estadounidense: irán vs. arabia saudita

El doble rasero estadounidense: irán vs. arabia saudita

La intransigencia de Washington hacia Irán contrasta con su acercamiento a Arabia Saudita. El envío de Tecnología nuclear sensible a Riad, incluyendo la posible cooperación en el enriquecimiento de uranio, ha sido calificado de “hipócrita” por expertos en no proliferación. ¿Es la seguridad de Estados Unidos una moneda con dos caras?

Esta situación, alimentada por la desconfianza en las grandes potencias, ha despertado un sentimiento favorable a la adquisición de capacidad nuclear propia en Corea del Sur, un país que, históricamente, se ha mantenido al margen de esta carrera armamentista.

Incluso en Japón, donde la memoria de Hiroshima y Nagasaki sigue viva, el debate está cambiando. Asesores de la primera ministra Sanae Takaichi han sugerido la necesidad de poseer la bomba atómica en medio de las crecientes tensiones con China.

Un futuro incierto: ¿estamos al borde del abismo?

Según Jeffrey Lewis, director del Programa de No Proliferación de Asia Oriental, “el espíritu de la época es mucho más favorable al armamento nuclear ahora que nunca”. Con solo 25 kilogramos de uranio altamente enriquecido o 8 kilogramos de plutonio necesarios para fabricar un arma, la posibilidad de que más naciones se unan a este club selecto es aterradora. El mundo observa con creciente inquietud cómo el sistema de control de armas, construido sobre la ceniza de la Guerra Fría, se desmorona ante la mirada impasible del futuro. El riesgo es real: no es la proliferación en sí lo que nos condenaría, sino la incapacidad de controlarla.