El “hilo invisible”: la nueva amenaza en los cajeros
El efectivo sigue siendo rey en España, a pesar del auge de los pagos digitales. Un dato del Banco de España revela que millones de usuarios recurren con frecuencia a los cajeros automáticos, un escenario que ha abierto la puerta a sofisticadas estafas. La última y más insidiosa se llama “hilo invisible” y no requiere de habilidades informáticas complejas.

Cómo los estafadores roban tu dinero sin tocar tu tarjeta
La técnica, sorprendentemente sencilla, comienza antes de que introduzcas la tarjeta. Un hilo de nylon, casi imperceptible, se introduce en la ranura. Esto permite que el cajero la lea sin problemas, como si nada. Pero al intentar recuperarla, la tarjeta queda retenida. Aquí es donde entra en juego el segundo acto del engaño.
Un impostor se ofrece a “ayudar” con un supuesto fallo técnico. Su consejo: repetir la operación o introducir el PIN de nuevo. El objetivo es que la víctima revele su clave. Mientras tanto, el cajero sigue sin devolver el plástico. Convencido de que la tarjeta está bloqueada, el usuario se marcha a buscar asistencia. Y es entonces cuando el estafador retira el hilo, recupera la tarjeta y, con el PIN en su poder, saca todo el dinero disponible.
La clave para evitar este tipo de fraude reside en la precaución. Revisa la ranura de la tarjeta antes de usar el cajero. Desconfía de cualquier objeto que ofrezca resistencia. Si la tarjeta no entra con fluidez, no la introduzcas. Cubre el teclado al introducir el PIN y, si es posible, utiliza el sistema contactless.
Si la tarjeta queda retenida, no te marches. Contacta inmediatamente con tu banco o pide ayuda al personal del establecimiento, vigilando el cajero en todo momento. La rapidez en la reacción puede evitar que el estafador complete su operación.
La cifra habla por sí sola: en el último año, las pérdidas por este tipo de fraudes han superado los 5 millones de euros. Un recordatorio de que la seguridad, en la era digital, exige una vigilancia constante, incluso en los lugares más cotidianos.