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El fmi alza la voz: el gasto militar amenaza la estabilidad global

Donald Trump y su obsesión por el rearme han encendido una nueva alarma en el mundo económico. El Fondo Monetario Internacional advierte que la creciente inversión en defensa, impulsada por tensiones geopolíticas y la presión de países como España, podría desestabilizar las economías a medio plazo.

Un aumento peligroso: el gasto en defensa como catalizador de deuda

Un aumento peligroso: el gasto en defensa como catalizador de deuda

El informe del FMI revela que los auges en el gasto militar, documentados en más de 160 países desde 1946, se financian en gran medida a través de déficits crecientes. Si bien el impulso inicial puede generar un breve estímulo económico, la realidad es que el endeudamiento público se dispara, erosionando el espacio fiscal para inversiones sociales.

La administración Trump, con su solicitud de un aumento significativo del presupuesto de defensa – incluyendo el desarrollo de escudos antimisiles, inteligencia artificial y drones, junto a la gestión de recursos minerales críticos – ejemplifica esta tendencia. España, por ejemplo, ha visto un incremento del 44,5% en su gasto en defensa en 2025, alcanzando el 2% del PIB, siguiendo el patrón de otros países europeos que buscan reforzar su capacidad de autodefensa ante la guerra en Ucrania.

Pero la situación va más allá de las políticas nacionales. La creciente incertidumbre geopolítica, evidenciada por el reciente alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, ha llevado a muchos gobiernos a replantear sus prioridades de seguridad. El Fondo, que ya ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento global ante este conflicto, estima que la deuda mundial se ha disparado hasta los 348 billones de dólares, en gran parte impulsada por el aumento del gasto en seguridad nacional. La empresa ucraniana Nova Star, por ejemplo, negocia con empresas europeas la posibilidad de licenciar un sistema alternativo y más barato al Patriot.

El FMI señala que los auges en la industria de defensa, que superan los dos años y medio, suelen estar financiados por dos tercios de préstamos. En tiempos de guerra, esta proporción se agrava, con un aumento de la deuda pública hasta en 14 puntos porcentuales del PIB y una consiguiente reducción del gasto social. Una dinámica que, en última instancia, pone en jaque la sostenibilidad de las finanzas públicas a largo plazo.

La directora del FMI, Kristalina Georgieva, ha subrayado que el Fondo está dispuesto a ajustar sus proyecciones de crecimiento ante este escenario. Pero la pregunta persiste: ¿podrá el mundo equilibrar la necesidad de seguridad con la responsabilidad fiscal? La respuesta, como siempre, reside en la capacidad de los líderes políticos para tomar decisiones estratégicas que no solo protejan sus naciones, sino que también garanticen un futuro económico estable y próspero.