El estrecho de ormuz: la ia y la agricultura en la mira del conflicto
La escalada en Oriente Medio no es solo una crisis humanitaria ni un peligro para el suministro de petróleo. Es una bomba de relojería para la inteligencia artificial y la agricultura global, sectores que dependen de una intrincada red de materias primas que transitan por el Estrecho de Ormuz, un cuello de botella estratégico que amenaza con estrangular la producción tecnológica y alimentaria.
La ia se tambalea: el cobre, el helio y la escasez de chips
Mientras la atención se centra en el precio del barril, los centros de datos, el corazón palpitante de la IA, enfrentan una amenaza silenciosa: la falta de cobre. Este metal, esencial para el cableado y los sistemas de refrigeración de los servidores, está experimentando una creciente escasez amplificada por las tensiones geopolíticas. Según expertos, la demanda de cobre ha superado la oferta, y la incertidumbre en el suministro se ve agravada por la especulación y el acaparamiento de existencias impulsado por las políticas proteccionistas de Estados Unidos, como las amenazadas tarifas impuestas por Trump.
Pero la crisis no se limita al cobre. El helio, un gas noble vital para la fabricación de chips, también se encuentra en peligro. La producción de este gas, estrechamente ligada a la extracción de gas natural en Oriente Medio – precisamente la zona en conflicto –, se ha visto interrumpida por el cierre de la producción de gas licuado en Qatar, afectando a cerca de un tercio del suministro mundial. La escasez de helio amenaza la producción de chips, un componente vital para la inteligencia artificial y la computación cuántica, un campo que promete revolucionar la Tecnología.

Más allá del petróleo: fertilizantes, aluminio y la agricultura global
El impacto del conflicto trasciende la energía. El Estrecho de Ormuz es una vía crucial para el transporte de aluminio, del que dependen sectores como la construcción y la automoción. Alrededor del 8% del suministro mundial de aluminio pasa por este estrecho, proveniente de fundiciones en Baréin, Catar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Pero la dependencia va más allá: el ácido sulfúrico (H₂SO₄), esencial para la producción de fertilizantes y el procesamiento de metales como el cobre, el níquel y el zinc, también transita por la zona.
El ácido sulfúrico, a su vez, se obtiene del azufre, un subproducto de la refinación del petróleo. La interrupción del suministro de petróleo, y por tanto del azufre, puede tener consecuencias devastadoras para la agricultura global, que depende de los fertilizantes para alimentar a la creciente población mundial. La escasez de estos fertilizantes podría provocar una crisis alimentaria a escala global.
Manuel Regueiro, consejero oficial de geólogos, llama a la calma, señalando que existen reservas suficientes de cobre para duplicar la producción mundial. Sin embargo, advierte que los condicionantes sociales y ambientales son el verdadero obstáculo. Es un llamado a la reflexión: la dependencia global de unos pocos puntos estratégicos del planeta nos hace vulnerables a las tensiones geopolíticas y a las interrupciones en el suministro de materias primas esenciales.
La investigación en Aragón sobre la extracción de helio natural, que podría comenzar en 2028, ofrece una luz de esperanza, pero la situación actual exige una acción inmediata para diversificar las fuentes de suministro y reducir la dependencia de Oriente Medio. La IA y la agricultura, dos pilares fundamentales de nuestro futuro, están en juego.
