Ee.uu. estrangula a nvidia: ¿el fin del dominio tecnológico de la ia?
Washington busca consolidar su control sobre la inteligencia artificial. El gobierno de Donald Trump ha publicado un borrador de reglamento que podría restringir severamente la exportación de chips de IA, principalmente de Nvidia y AMD, a más de 40 países. La medida, que exige la aprobación del Departamento de Comercio para la adquisición de aceleradores, amenaza con frenar el desarrollo de la IA fuera de la órbita estadounidense.

La carrera por el control de la ia se intensifica
El objetivo, según fuentes gubernamentales, es asegurar que la Tecnología de IA se utilice de acuerdo con los intereses de EE.UU. Las regulaciones, aunque no contemplan una prohibición total, otorgan a Washington un poder considerable sobre qué países pueden construir la infraestructura digital necesaria para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial –la columna vertebral de servicios como ChatGPT de OpenAI o Gemini de Google.
La decisión tiene consecuencias directas en las acciones de las empresas tecnológicas. Nvidia cayó un 1,9% y AMD, un 2,3% tras la publicación del borrador. Las restricciones se aplicarán de forma progresiva según la potencia de procesamiento de los chips. Los envíos de hasta 1000 unidades de GPU GB300 se someterán a una revisión sencilla, pero para cantidades mayores, el gobierno podría investigar a fondo a los compradores.
Nvidia, anticipando estos obstáculos, ya ha ralentizado la producción de sus chips para China, priorizando el desarrollo de su arquitectura Vera Rubin. La compañía, que había apostado fuerte por los chips H200, parece haber renunciado a las ambiciones comerciales en el mercado chino, considerando que las trabas regulatorias tanto de Washington como de Pekín seguirán siendo un lastre.
La estrategia de Nvidia refleja una realidad: la geopolítica se está convirtiendo en un factor determinante en la carrera por la inteligencia artificial. El control de los chips, el hardware que impulsa la IA, se ha convertido en un nuevo campo de batalla. Esta medida no solo afecta a las ventas de Nvidia y AMD, sino que redefine la gobernanza de una de las tecnologías más transformadoras de nuestro tiempo. La capacidad de un país para desarrollar y desplegar IA determinará su competitividad económica y, potencialmente, su poder militar. Y ahora, la balanza se inclina hacia Washington.