Digi amenaza con asestar un golpe a las operadoras tradicionales
Un frente común se gesta entre las principales operadoras españolas para contener la expansión de Digi, la teleoperadora de precios bajos que ha desestabilizado el mercado y amenaza con erosionar sus beneficios.
La cnmc en el punto de mira
Según fuentes internas del sector, Telefónica, Vodafone y Orange se reunirán en los próximos días ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para analizar las agresivas campañas de captación de clientes de Digi. La operadora rumana, con su propuesta de cobertura amplia y tarifas ultrabajos, ha catapultado una ola de portabilidades que está dejando a las grandes compañías en una situación incómoda.
La estrategia de Digi, basada en un modelo industrial aparentemente eficiente, ha provocado que las operadoras tradicionales evalúen exhaustivamente sus propias promociones, buscando detectar posibles irregularidades y, en última instancia, solicitar una sanción a la CNMC si se considera que la competencia no se está llevando a cabo de forma justa.

El modelo eficiente de digi: ¿una ventaja competitiva?
Desde Digi, la compañía ha defendido su posición, argumentando que sus precios competitivos son el resultado de un modelo industrial a largo plazo y optimizado. Han recalcado que no venden por debajo de coste, lo que les permite mantener la rentabilidad a pesar de ofrecer tarifas significativamente inferiores a las de sus competidores. Esta estrategia, según fuentes internas, ha sido clave para atraer a un creciente número de usuarios.

Cifras que hablan por sí solas
Los datos son contundentes: hasta junio, más de 910.700 usuarios han optado por Digi, un 15% más que en el mismo periodo del año anterior. En el segundo trimestre de este año, la portabilidad de líneas móviles se ha disparado, alcanzando los 418.600 nuevos clientes, un crecimiento del 7% respecto al año pasado. Digi también ha superado los 134.500 portabilidades de líneas móviles en junio, con más de 114.700 líneas fijas. La compañía se prepara para su salida a bolsa, con una inversión estimada de entre 150 y 300 millones de euros, que permitirá ampliar su red móvil y fibra óptica.
Pero la presión sobre las operadoras establecidas no se limita a la CNMC. La creciente popularidad de Digi está obligando a las grandes compañías a replantear sus estrategias y a considerar la posibilidad de ajustar sus precios para seguir siendo competitivas. La batalla por el mercado de la telefonía móvil en España se ha intensificado, y Digi se ha convertido en el inesperado protagonista.