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Clima en crisis: científica de la nasa renuncia por ataques políticos

Kate Marvel, una de las voces más respetadas en la ciencia climática de la NASA, ha anunciado su dimisión de la agencia espacial, un movimiento que sacude a la comunidad científica y pone de manifiesto la creciente politización de la investigación sobre el cambio climático. La decisión, comunicada a través de una carta a sus superiores, no es un simple cambio de empleo, sino una declaración de principios ante lo que Marvel describe como un “ataque a la ciencia misma”.

La nasa, en el ojo del huracán político

La renuncia de Marvel, que ha trabajado en la NASA durante casi una década, llega tras un año marcado por la incertidumbre presupuestaria y los recortes propuestos por la administración Trump. Aunque la financiación para este año fiscal se mantuvo en niveles anteriores, la amenaza constante generó un clima de inestabilidad que, según Marvel, afectó profundamente al equipo de investigación. “Nunca imaginé que la búsqueda de la verdad sería objeto de cuestionamiento político”, escribió en su carta, un testimonio elocuente del deterioro de las relaciones entre la ciencia y la política.

Pero hay un detalle que agrava aún más la situación: la NASA, que hasta ahora contaba con un espacio de trabajo en la Universidad de Columbia, se ha visto obligada a cancelar su contrato de arrendamiento a partir de mayo de 2025. Esta decisión, parte de una revisión más amplia de los arrendamientos federales, ha dejado a los científicos en una situación precaria, describida por Marvel como “alojamiento temporal en sofás prestados”. Un golpe más a la moral de un equipo que ya se sentía bajo asedio.

Marvel, autora del libro Human Nature y coautora de la Quinta Evaluación Nacional del Clima, ha dedicado su carrera a desentrañar las complejas causas y consecuencias del cambio climático. Su trabajo, que incluye la investigación sobre la relación entre la actividad humana y el calentamiento global, ha sido fundamental para comprender la magnitud del problema. Paradójicamente, su salida coincide con la cancelación de la sexta edición de la principal iniciativa de investigación climática del gobierno estadounidense, un proyecto que se esfumó bajo la administración Trump.

Artemis y la luna: prioridades en medio de la crisis

Artemis y la luna: prioridades en medio de la crisis

Mientras Marvel se despide de la NASA, la agencia espacial se prepara para el ambicioso programa Artemis, con el objetivo de regresar a la Luna para 2028 y establecer una base permanente para 2030. En este contexto, la inversión de 20.000 millones de dólares para el desarrollo de esta base lunar parece un esfuerzo titánico, pero también una muestra de la determinación estadounidense de mantener su liderazgo en la exploración espacial. Sin embargo, la partida de científicos como Marvel plantea serias interrogantes sobre la capacidad de la NASA para afrontar los desafíos que se avecinan, especialmente en un momento en que la investigación climática se vuelve más urgente que nunca.

La ciencia, hoy más que nunca, necesita de la objetividad y la independencia para poder ofrecer respuestas claras y precisas. La renuncia de Kate Marvel es una llamada de atención: el precio de la politización de la ciencia es demasiado alto para nuestra sociedad.