China impulsa el comercio mundial con un auge impulsado por la ia
Las exportaciones chinas han despegado en mayo, superando con creces las expectativas y evidenciando un cambio de paradigma en el comercio internacional. El motor de este crecimiento: la inteligencia artificial. Un superciclo de inversión global en IA está disparando la demanda y los precios del hardware, y China se posiciona como el principal proveedor, acumulando un superávit comercial de 105.400 millones de dólares, el mayor desde enero.
Semiconductores y computadoras: el epicentro del boom
Los chips y las computadoras son, sin duda, los protagonistas de esta expansión. Aportan, según cálculos de Bloomberg, cerca de la mitad del crecimiento tanto de las exportaciones como de las importaciones. Las ventas en el extranjero de semiconductores se dispararon un asombroso 111%, alcanzando los 36.000 millones de dólares, la mayor expansión desde 2013. Hao Zhou, economista jefe de Guotai Junan International Holdings, lo resume así: “El fuerte crecimiento de las exportaciones sugiere un apoyo continuo por parte de la demanda de hardware relacionado con la IA, y posiblemente, una anticipación de los pedidos en el extranjero en medio de la incertidumbre geopolítica”.
Pero hay un detalle que merece atención. Mientras que el volumen de exportación de chips solo aumentó un 2%, los precios se han disparado debido a la intensa carrera global por construir centros de datos. Esta escasez, que se prevé que continúe durante años, está beneficiando enormemente a empresas como Samsung Electronics y a proveedores chinos menos conocidos, como Zhongji Innolight, fabricante de módulos ópticos esenciales para los centros de datos.

La ia, un escudo ante la debilidad interna
El auge del desarrollo de la infraestructura global de IA se ha consolidado como un factor clave para el impulso del comercio asiático, mitigando el impacto de la crisis energética mundial derivada del conflicto en Oriente Medio. El sólido desempeño de las exportaciones está dando un respiro vital a la economía china, que lidia con la debilidad de su mercado interno. Las ventas nacionales de automóviles, por ejemplo, se desplomaron un 22% en mayo, registrando el sexto mes consecutivo de descensos de dos dígitos.

Tensiones comerciales y un panorama complejo
Las exportaciones a Estados Unidos, en concreto, aumentaron casi un 36%, el mayor incremento desde 2021, prolongando su recuperación tras una larga racha de caídas de dos dígitos durante la guerra arancelaria iniciada por Donald Trump. Un efecto estadístico, quizá, derivado de una base baja considerable, considerando los aranceles que superaron el 100% en aquel momento.
Eric Zhu, economista de Bloomberg Economics, señala que “el informe disipa las preocupaciones de que la guerra con Irán esté afectando al motor exportador de China y destaca los crecientes vínculos entre el ciclo tecnológico mundial y los flujos comerciales”. No obstante, este desequilibrio comercial con Europa, donde las importaciones procedentes del bloque se contrajeron por primera vez en tres meses, podría generar nuevas tensiones y herramientas para contrarrestar el auge exportador chino, atribuido a la insuficiente demanda interna y a generosos subsidios.
Las exportaciones de semiconductores de Corea del Sur a China también se dispararon, más del 200% interanual, evidenciando la interdependencia de la región en este nuevo panorama tecnológico. China, aunque se beneficia de esta bonanza, aún depende de chips importados, debido a las restricciones impuestas por Estados Unidos, que dificultan el acceso a las máquinas necesarias para fabricar semiconductores avanzados.
En definitiva, la voraz demanda de hardware para inteligencia artificial está reconfigurando el panorama comercial mundial, con China en una posición de fuerza que, si bien genera oportunidades, también plantea desafíos a largo plazo.
