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Carlyle ve un mercado de defensa 'ilimitado' tras la escalada geopolítica

La invasión de Ucrania y el conflicto con Irán han encendido un nuevo ciclo de gasto militar a nivel mundial, un escenario que Carlyle, la mayor firma de capital privado del planeta, está apostando con fuerza.

El ceo, harvey schwartz, no duda en calificar la situación de ‘oportunidad histórica’ para inversiones en defensa y seguridad nacional.

El directivo de Carlyle, Harvey Schwartz, ha lanzado una bomba en la Conferencia de Decisiones Estratégicas de Bernstein en Nueva York: las tensiones geopolíticas han abierto una brecha gigantesca en el mercado de defensa, un sector que, según sus cálculos, presenta un potencial ‘ilimitado’. Schwartz, con su habitual frialdad analítica, ha pintado un panorama donde la seguridad nacional, y por ende el gasto en defensa, se ha convertido en una prioridad universal – un 1%, un 2% o un 5% más en los presupuestos de casi todos los países.

“En cualquier parte del mundo, la conversación es la misma: se trata, ante todo, de una conversación sobre seguridad nacional”, declaró el CEO. La lógica es implacable: el auge de la Inteligencia Artificial para comunicaciones tácticas, la proliferación de sensores de vigilancia espacial y el desarrollo de drones interceptores son solo algunos ejemplos de las áreas donde el capital privado, y Carlyle en particular, está dispuesto a invertir. Esto no se limita a las armas tradicionales; Schwartz amplía el concepto de seguridad nacional a la seguridad energética, la infraestructura de datos y la resiliencia de las cadenas de suministro – un cambio de paradigma que refleja la nueva realidad geopolítica.

Carlyle apuesta fuerte con una nueva plataforma aeroespacial y defensa

Carlyle apuesta fuerte con una nueva plataforma aeroespacial y defensa

Esta estrategia se materializa en el lanzamiento de una nueva plataforma de inversión centrada en los sectores aeroespacial, de defensa e industrial. La firma, que gestiona activos por valor de 475.000 millones de dólares, busca consolidar negocios ya establecidos, aquellos que han quedado relegados tras el frenesí de la inversión en software en los últimos años. Schwartz, quien recuerda que Carlyle ha invertido alrededor de 11.000 millones de dólares en el sector de defensa a lo largo de cuatro décadas – un ‘rendimiento extraordinario’ según sus propias palabras – destaca que esta es una de las áreas más sólidas de su portfolio.

El sector aeroespacial y de defensa, impulsado por la inestabilidad geopolítica, ha experimentado un crecimiento notable en 2025, con un aumento del 16% en el índice S&P Aerospace & Defense Select, tras un repunte del 48% el año anterior. Pero para Carlyle, la oportunidad no reside solo en el presente, sino en la consolidación de un mercado que, según Schwartz, está destinado a seguir creciendo de forma sostenida. La era de los tipos de interés ultrabajos, que distorsionó los mercados y la valoración de los activos, ha terminado. El entorno actual, con tipos más altos, ofrece un terreno fértil para inversores con la experiencia necesaria – y Carlyle cuenta con ella – para aprovechar al máximo este nuevo ciclo.

La apuesta de Carlyle no es solo una estrategia de inversión, sino una declaración de intenciones. El mundo, visiblemente fragmentado, está invirtiendo en su propia defensa. Y Carlyle, con su músculo financiero y su visión estratégica, está preparada para capitalizar ese cambio. La cifra habla por sí sola: un 1%, un 2%, un 5% más. Es una modestia que no refleja la magnitud de la oportunidad que se presenta.