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Bill ackman puja por universal music: ¿fin de la era bolloré?

La industria musical se estremece ante una oferta audaz: Bill Ackman, el inversor conocido por su estilo agresivo, ha lanzado una propuesta de fusión para Universal Music Group (UMG), el gigante que controla a Taylor Swift, Drake y una legión de estrellas. La jugada, valorada en unos asombrosos 65.000 millones de dólares, podría redefinir el panorama de la música a nivel global, pero choca frontalmente con los intereses de un poderoso accionista: Vincent Bolloré.

Una fusión con sabor a wall street

Una fusión con sabor a wall street

La oferta, impulsada por Pershing Square Capital Management, el fondo de Ackman, y su vehículo SPARC, busca trasladar la cotización de UMG de Ámsterdam a la Bolsa de Nueva York. La operación, que incluiría una inyección de capital de 2.500 millones de euros y una deuda adicional de 5.400 millones, también contempla la venta de la participación de UMG en Spotify por 1.500 millones de euros. La cifra de 30,40 euros por acción representa una prima del 78% sobre el precio de cierre anterior, una suma tentadora para cualquier accionista, pero con una condición ineludible: la aprobación de Bolloré.

Ackman no se anda con rodeos. En una carta al consejo de administración de UMG, el inversor argumenta que la cotización actual de la discográfica se ve lastrada por factores externos y que su propuesta podría generar hasta 15.000 millones de euros en los próximos cinco años a través de inversiones estratégicas, adquisiciones y recompras de acciones. Para supervisar la transición, Ackman propone nombrar a Michael Ovitz, ex presidente de Walt Disney, como presidente del consejo.

¿Por qué Bolloré, el dueño de facto, podría decir que no? La respuesta reside en la historia de UMG. Bolloré, a través de su holding Vivendi, fue el arquitecto de la escisión y la salida a bolsa de la discográfica en Ámsterdam en 2021, distribuyendo un 60% de las acciones. Analistas como Nicolas Marmurek de Square Global sugieren que la oferta de Ackman podría ser una maniobra para presionar a los accionistas, ya que resulta poco probable que Bolloré ceda su control sin una justificación sólida.

La reacción del mercado ha sido inmediata. Las acciones de UMG se dispararon un 13% en Ámsterdam, marcando la mayor escalada intradía desde 2021. Sin embargo, la atención ahora se centra en las intenciones de Vivendi (que controla un 10% de UMG) y Tencent Holdings (con alrededor del 11%), cuyos movimientos podrían inclinar la balanza.

La batalla por Universal Music Group, con Ackman al frente y Bolloré como posible obstáculo, promete ser un episodio crucial en la evolución de la industria musical. La pregunta no es si la fusión se producirá, sino cómo afectará a los artistas, a los consumidores y al futuro de la música en la era del streaming. La cifra de 65.000 millones de dólares habla por sí sola: esta no es una simple transacción, es una apuesta por el futuro del entretenimiento.

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