Arabia saudí: el estrecho de ormuz es su nuevo as trumptiano

El cierre del Estrecho de Ormuz ha transformado la crisis geopolítica en una jugada maestra para Arabia Saudí, que se prepara para un primer trimestre de 2026 con resultados récord, según Bank of America. Una estrategia que, lejos de ser un problema, se ha convertido en su principal baza.

Un oleoducto que desafía el bloqueo

Mientras sus rivales del Golfo se ven estrangulados por las restricciones logísticas derivadas del cierre del Estrecho, Arabia Saudí ha aprovechado su enorme desierto para conectar sus campos petroleros con la costa del Mar Rojo a través del oleoducto Este-Oeste, una infraestructura de 1.200 kilómetros que le permite esquivar casi por completo el cuello de botella de Ormuz. Con una capacidad máxima de 5 millones de barriles diarios, el reino mantiene el flujo de crudo, dejando a Irak, Kuwait y los Emiratos en una situación de vulnerabilidad.

“Este oleoducto sigue garantizando el suministro de crudo hacia la costa oeste de Arabia Saudí”, explica Sashank Lanka de Bank of America. “A pesar de una caída del 7% en la producción de crudo, hasta los 9,3 millones de barriles diarios, la compañía puede ajustar su mezcla de productos en cuestión de días y alcanzar los 12 millones, con una capacidad de almacenamiento que le permite sostener ese nivel máximo durante un año.”

Auge de los precios y rentabilidad récord

Auge de los precios y rentabilidad récord

El resultado es palpable: los precios del Brent han disparado, alcanzando los 100 dólares por barril en marzo, tras un pico de 98 dólares en febrero. Arabia Saudí no solo sigue vendiendo, sino que lo hace a precios significativamente más altos. Y la cifra que revelará Aramco el 10 de mayo – un beneficio neto estimado de 29.700 millones de dólares, un 19% más que el trimestre anterior – es la prueba irrefutable de esta estrategia.

Bank of America subraya que el “desempeño sólido del negocio downstream”, con márgenes de refino superiores al 10% y un incremento del 10% en los precios de la cesta petroquímica, se suma a esta rentabilidad. La diversificación en este sector refuerza aún más la posición de Aramco.

Preparada para el “golden pass”

Preparada para el “golden pass”

La capacidad de reacción de Arabia Saudí es, sin duda, su mayor activo. Según el informe, la compañía puede alterar su mezcla de crudo en cuestión de días para adaptarse a la reapertura del Estrecho de Ormuz. Y, con 90 días de almacenamiento disponibles, podría alcanzar los 12 millones de barriles diarios en apenas tres semanas. En definitiva, Arabia Saudí no solo gana con Ormuz cerrado, sino que está preparada para seguir cosechando beneficios cuando la situación cambie.

La acción de Aramco, cotizando a 13 veces los beneficios estimados para 2027 (un descuento del 20% frente a su media histórica), ofrece una rentabilidad por dividendo del 6%. Bank of America mantiene su recomendación de compra, proponiendo un precio objetivo de 34,50 riales.

La ironía es evidente: la mayor crisis de tránsito marítimo en décadas beneficia al principal productor de la región. Mientras otros dependen del paso de petroleros por Ormuz, Arabia Saudí ha encontrado una alternativa terrestre que le ha convertido en el verdadero ganador de este juego de poder. Y Trump, con su “Golden Pass”, ha desarmado la coacción energética de Irán con el bloqueo de Ormuz. Una maniobra audaz, casi militar, que ha transformado una crisis en oportunidad.