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Apple refuerza su apuesta local: $400 millones para fabricar iphone en ee.uu.

Apple está moviendo piezas en su estrategia de producción, inyectando 400 millones de dólares en la fabricación de componentes para el iPhone en suelo estadounidense. No se trata de un cambio radical, pero sí de una señal clara de que la compañía busca diversificar su cadena de suministro y, de paso, congraciarse con Washington.

Nuevos socios, mismos objetivos: seguridad y especificidad

Nuevos socios, mismos objetivos: seguridad y especificidad

La compañía ha incorporado a cuatro nuevos socios a su programa de manufactura estadounidense (AMP): Bosch, Cirrus Logic, TDK y Qnity Electronics. Esta inversión, que se extenderá hasta 2030, apunta a áreas clave: sensores para la cámara (TDK), chips para funciones de seguridad como la detección de accidentes y el seguimiento de la actividad en el Apple Watch (Bosch), chips para Face ID (Cirrus Logic) e incluso materiales para semiconductores relacionados con la inteligencia artificial y la computación de alto rendimiento (Qnity Electronics). La especificidad es la clave aquí.

De hecho, Apple no se limita a anunciar la inversión; detalla qué componentes se fabricarán y para qué funciones. Esto sugiere un compromiso real con la producción doméstica de Tecnología avanzada, más allá de una simple campaña de relaciones públicas.

Esta expansión se suma a un programa ya en marcha desde agosto de 2025, que incluye a Amkor, Applied Materials, Broadcom, Coherent, Corning, GlobalFoundries, GlobalWafers America, MP Materials, Samsung y Texas Instruments. Desde su inicio, el AMP ha impulsado el abastecimiento de más de 20.000 millones de chips fabricados en EE.UU., procedentes de 24 fábricas en 12 estados. Para este año, se espera que Apple adquiera más de 100 millones de chips de la fábrica de TSMC en Arizona, una cifra que representa un aumento significativo con respecto a 2025.

La realidad es que, a pesar de estos movimientos, la mayoría de los iPhones siguen ensamblándose en China. Sin embargo, la compañía está mitigando riesgos, como las crecientes tensiones comerciales y los aranceles, que ya le han costado unos 3.300 millones de dólares hasta la fecha, un costo que, hasta ahora, ha absorbido Apple en lugar de trasladarlo al consumidor.

Y si bien 400 millones de dólares suenan a una suma considerable, hay que ponerla en perspectiva: para una empresa con una capitalización bursátil superior a 3,6 billones de dólares, se trata de un movimiento estratégico, pero no necesariamente transformador. La mayor parte de los chips más avanzados siguen provenientes de Taiwán, un hecho que Apple no puede ignorar, al menos por ahora.

Pero lo que realmente importa no es la cantidad total invertida, sino la dirección. Apple está apostando por la especificidad, por fortalecer áreas clave de su ecosistema tecnológico en EE.UU., demostrando que, más allá del discurso, está dispuesta a invertir en su futuro con un enfoque pragmático y, por supuesto, con la mirada puesta en el panorama político.