Adiós al pitido: la fm se desvanece del salpicadero

La radio FM, omnipresente durante décadas, enfrenta su declive. Los fabricantes de automóviles están eliminando el sintonizador AM/FM de sus vehículos, una tendencia que podría transformar la experiencia auditiva en el coche.

La obsolescencia programada del sonido analógico

La obsolescencia programada del sonido analógico

Lo que antes era un elemento central del diseño del salpicadero, hoy se convierte en un lujo prescindible. BMW, Audi, Porsche y Volvo, entre otros, ya han dado el paso, especialmente en modelos eléctricos e híbridos. La lógica es simple: el espacio que ocupa el sintonizador, el coste de los componentes y la creciente popularidad del streaming hacen que la FM pierda atractivo.

Tesla lidera la transición. Sus modelos Model 3 y Model Y de 2026 solo ofrecen streaming, Bluetooth y servicios de audio propios. La startup Slate Auto, por su parte, ha apostado por un coche sin radio de ningún tipo. No son casos aislados.

El auge de plataformas comoSpotify, Apple Music y los podcasts ha redefinido los hábitos de escucha. La radio digital DAB+ intenta ofrecer una alternativa con mejor calidad de sonido y más canales, aunque su implantación es irregular en Europa. Pero la integración de asistentes de voz e inteligencia artificial en los sistemas de audio de los vehículos apunta a una personalización que la FM no puede igualar.

A pesar de esto, la FM no desaparecerá de la noche a la mañana. En Estados Unidos, en 2025, el 100% de los modelos más vendidos aún incluían FM, y el 62% de los compradores la consideraban indispensable. Marcas tradicionales como Toyota, Honda y Hyundai siguen manteniendo la radio, aunque la cobertura de datos y la legislación podrían acelerar su desaparición. La pieza clave: el ritmo de esta transición determinará si la industria y los gobiernos estarán preparados para gestionar sus consecuencias.

La radio, un vestigio del pasado, se desvanece en un futuro donde el audio se personaliza y se consume bajo demanda. La promesa de una banda ancha móvil omnipresente y de algoritmos predictivos de música, la hacen, para muchos, una reliquia.