Un catedrático convierte la discapacidad en oportunidad con bemyvega
Antonio Sánchez Káiser, un nombre que resuena en la Politécnica de Cartagena por su excelencia en Mecánica de Fluidos, no solo ha revolucionado la ingeniería, sino que ha transformado la vida de su hija, Vega, y la de muchos otros. La respuesta a un miedo visceral –el de ver a su hija enfrentarse a un futuro limitado por su agudeza visual– fue BemyVega, una startup que hoy está cambiando la forma en que el mundo accede a la información.
De la necesidad a la innovación: el origen de bemyvega
La historia de BemyVega no es una oda al emprendimiento, sino una demostración de amor y perseverancia. Sánchez Káiser, como él mismo reconoce, no era un hombre de negocios, sino un ingeniero consumido por un propósito: permitir que Vega estudiara como una alumna más. El vacío que la falta de visión representaba para su hija se convirtió en el motor de una idea, en un proyecto que desafiaba las limitaciones técnicas y económicas.
“He hecho muchas cosas a nivel de ingeniería”, afirma Sánchez Káiser, “pero nada es comparable a que una madre te diga que su hijo es feliz en clase”. La alternativa para Vega era un mundo a medio camino: pegada a la pizarra, a escasos centímetros de la profesora, luchando por discernir palabras y conceptos. Un escenario que BemyVega, con su hardware integrado por cámaras inteligentes y su software adaptable, ha logrado evitar.

Más allá de la visión: accesibilidad universal
Pero BemyVega no es solo para personas con baja visión. Su alcance es mucho más amplio. La startup ha diseñado una solución integral que se adapta a individuos con problemas de audición, disléxicos, daltónicos –un espectro diverso de necesidades que la empresa busca cubrir. “Estamos ampliando el ciclo para que diferentes colectivos puedan desarrollarse como es debido”, recalca el catedrático, evidenciando un compromiso que va más allá de la mera rentabilidad.
La inversión inicial, que rondó los cuatro o cinco millones de euros entre financiación pública y privada, se tradujo en una facturación que, tras varias pruebas piloto en escuelas, universidades y organizaciones culturales, ha ido escalando. En noviembre de 2025, la adquisición por parte de Grupo Inforges supuso un impulso significativo, pero Sánchez Káiser, lejos de desaparecer, sigue siendo el rostro visible de BemyVega. “Venimos de una experiencia de más de 100 clientes”, asegura, “y entre enero y febrero ya hemos facturado 600.000 euros”.

Un ecosistema de accesibilidad: hardware, software y transformación de contenidos
BemyVega ofrece un combo de hardware y software, pero su propuesta de valor se extiende a un programa que transforma contenidos digitales en formatos accesibles. El target principal son los ayuntamientos, entidades que, por ley, deben garantizar la accesibilidad de sus plenos. También son clave los colegios y universidades, y la colaboración con la ONCE ha abierto nuevas puertas en el ámbito universitario, con la fundación asumiendo el coste del despliegue.
Para ilustrar el impacto de BemyVega, Sánchez Káiser cita el caso de un alumno de la Politécnica con problemas de visión y movilidad reducida: “En su ordenador era capaz de recibir todas las imágenes y audios de lo acontecido durante la clase”. La posibilidad de seleccionar entre diferentes señales –pizarra, profesor, presentación, vídeo–, hacer zoom, ajustar el contraste e incluso bloquear el parpadeo para epilépticos, ha abierto un abanico de posibilidades antes inimaginables.