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Crecimiento de cotizaciones y rebaja de pensiones: la trampa oculta de la reforma

La Seguridad Social ha establecido un tope máximo de cotización de 5.101,20 euros mensuales, mientras que la pensión máxima se mantiene en 3.359,60 euros, creando una brecha de casi 1.742 euros al mes y generando incertidumbre entre los trabajadores.

El desajuste: ¿cotizar al máximo vale la pena?

El desajuste: ¿cotizar al máximo vale la pena?

La reforma de pensiones, lejos de ser un avance, podría estar generando una situación paradójica: cotizar al máximo no garantiza una pensión acorde a la aportación. Como explica el especialista Alfonso Muñoz Cuenca, la contribución máxima no se traduce automáticamente en una pensión proporcional. La ley limita la pensión a la cifra máxima establecida, desconectando la relación directa entre lo cotizado y lo percibido.

El funcionario revela que un trabajador con una base reguladora de 5.000 euros, una cifra común tras años de actividad, nunca alcanzará esa cantidad en su pensión, a pesar de haber cotizado al máximo. Esto se debe a los coeficientes reductores que aplican la Seguridad Social, limitando el porcentaje de la base reguladora que se puede percibir.

La clave reside en la base reguladora media: Un trabajador con periodos de bajos salarios, contratos a tiempo parcial o lagunas de cotización, puede compensar estas deficiencias aumentando su aportación máxima, elevando así su base reguladora y, potencialmente, su pensión final.

Muñoz compara dos perfiles: un trabajador que cotiza 15 años a tiempo parcial, con una pensión superior al 100% de su contribución, frente a otro que cotiza 40 años al máximo, pero que ve reducida su pensión al 50% de su aportación. El caso del trabajador con 40 años cotizados al máximo ilustra la realidad: una base reguladora de 5.101 euros se traduce en una pensión de 4.132 euros, impactada por los coeficientes reductores, y finalmente, tras la retención del IRPF, solo alcanzaría 2.721 euros mensuales. Una cifra que, lejos de ser un incentivo, puede resultar decepcionante.

Por el contrario, un trabajador con una trayectoria laboral menos sólida, pero que cotiza al máximo, podría percibir una pensión superior, incluso superando el 100% de su aportación, gracias a los complementos que la Seguridad Social añade para compensar las carencias.

La reforma, en definitiva, puede convertirse en una “trampa” para aquellos trabajadores que no han tenido una trayectoria laboral completa y estable. Es crucial analizar la propia situación individual para determinar si la estrategia de cotización al máximo es realmente beneficiosa.

El experto insta al Gobierno a abordar esta problemática con medidas que fortalezcan el principio de contributividad, garantizando una relación más directa entre lo aportado y lo recibido en la jubilación.