El mito del 'brain training': los cerebros no se entrenan con apps
Hace tiempo que la promesa de mejorar la mente con juegos y aplicaciones se ha extendido como la pólvora. Desde las Nintendo DS hasta los smartphones, la idea de ‘entrenar el cerebro’ se ha vendido como una solución rápida para potenciar la inteligencia. Pero la verdad, según los neurocientíficos, es mucho más prosaica: no hay evidencia científica que respalde esta práctica.
Un análisis crudo: la realidad detrás de las apps
La gran mayoría de los expertos, incluyendo aquellos que han estudiado a fondo el impacto de estos juegos en la cognición, coinciden en un veredicto contundente. Los programas de ‘brain training’, como los puzles o las aplicaciones diseñadas para ejercitar la memoria, no traducen en mejoras duraderas en la capacidad mental. Se han realizado innumerables estudios, y el resultado es siempre el mismo: se trata, en esencia, de un entretenimiento.
La respuesta no es sorprendente. Estos juegos, en su mayoría, se centran en ejercicios de habilidad, en la resolución de problemas a corto plazo. Es decir, se entrenan habilidades específicas, pero no se promueve el desarrollo general de la inteligencia. En otras palabras, no ‘haces ejercicio’ al cerebro de la misma forma que haces con el cuerpo.

Más allá del entretenimiento: el cerebro necesita nutrirse
Entonces, ¿cómo sí se entrena el cerebro? La respuesta, según los neurocientíficos, es sorprendentemente simple: a través de la salud física y mental.
Ejercicio físico regular, sin necesidad de aspirar a ser un atleta olímpico, es fundamental. Un estilo de vida sedentario puede, de hecho, afectar negativamente la función cognitiva. Una alimentación equilibrada, rica en nutrientes esenciales, también es crucial. Y, por supuesto, el sueño adecuado.Pero el verdadero secreto, y aquí radica el punto clave, reside en el aprendizaje significativo. Estudiar para aprobar un examen es una cosa; aprender algo que realmente te apasiona, que despierta tu curiosidad, es otra. La curiosidad, señores, es el combustible del cerebro.

Espaciar el aprendizaje: la clave de la consolidación
En lugar de intentar absorber una gran cantidad de información en una sola sesión, es mucho más efectivo distribuir el aprendizaje en el tiempo. Un estudio de la Universidad de Stanford demostró que, al repasar la información a intervalos cada vez mayores, el cerebro consolida mejor la información, facilitando su recuperación más adelante. Es como un músculo: no se fortalece con un único esfuerzo, sino con la repetición constante y espaciada.
Y no lo olvidemos el factor social. La interacción con otras personas, el debate, el intercambio de ideas. todo eso estimula el cerebro de una manera que el aislamiento no puede igualar. La soledad, lejos de ser un estado de bienestar, puede ser un factor de riesgo para el deterioro cognitivo.

El cerebro no es una biblioteca: la importancia de las experiencias
Desmontemos el mito de que los genios son solitarios, rodeados de montañas de libros. Los neurocientíficos argumentan que las relaciones sociales, las experiencias vividas, son mucho más importantes para el desarrollo cerebral que la mera acumulación de conocimientos.
Así que, la próxima vez que te encuentres con una app que promete ‘entrenar tu cerebro’, recuerda: la verdadera inteligencia no se consigue con un juego, sino con una vida activa, curiosa y conectada. Y, sobre todo, con una buena dosis de sentido común.