Demencia y Alzheimer: cambios en el sistema inmunitario cerebral a partir de los 50 años
La demencia es uno de los desafíos sanitarios más importantes relacionados con el envejecimiento, que afecta a millones de personas en todo el mundo. El Alzheimer es su forma más común, aunque aún no existe cura. Investigaciones recientes han mejorado el diagnóstico y desarrollado tratamientos para aliviar sus efectos, aunque no hay terapia que detenga su progresión ni reverta los daños causados.

Demencia y Alzheimer: cambios en el sistema inmunitario cerebral a partir de los
Cada hallazgo que ayuda a entender qué ocurre en el cerebro antes de que surjan problemas de memoria es especialmente relevante. Una nueva investigación sugiere que los cambios comienzan alrededor de los 50 años y afectan al sistema inmunitario cerebral que protege el cerebro.
Se han identificado células que parecen cambiar de comportamiento con el envejecimiento. El sistema inmunitario cerebral también envejece, contando con células de defensa propias, como las microglías, que eliminan restos celulares y mantienen el tejido cerebral sano.
El nuevo estudio analizó tejido del hipocampo de 40 personas sanas de edades variadas. Entre los 50 y 75 años, observaron una reducción de las microglías originales y la aparición de células inmunitarias con un perfil más inflamatorio. Algunas de estas nuevas células podrían proceder de la sangre y entrar en el cerebro.
Además, las células relacionadas con la barrera hematoencefálica, que controla qué sustancias pasan del torrente sanguíneo al cerebro, ya muestran señales de deterioro. Todo esto apunta a una transformación progresiva del entorno inmunitario cerebral.
Según Furhan Qureshi, especialista en medicina interna, "El entorno inmunológico cerebral cambia de forma silenciosa y sutil durante décadas antes de que uno se dé cuenta". La conexión con el Alzheimer se encuentra en la inflamación cerebral, un proceso que lleva años asociado a esta enfermedad, aunque aún se desconocen los mecanismos que la favorecen.
El estudio plantea que el envejecimiento podría modificar las células protectoras del cerebro, haciendo que algunas adopten un comportamiento más inflamatorio. Si esa respuesta inflamatoria se mantiene, podría crear un entorno menos favorable para las neuronas, contribuyendo al desarrollo del Alzheimer con el tiempo.