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Blue origin: un fracaso orbital que podría parar su ascenso

El ambicioso programa NG-3 de Blue Origin terminó en un revés costoso y potencialmente decisivo. A pesar de superar dos hitos clave –el primer aterrizaje automático de un cohete reutilizable y el uso de un cohete de misión previa– el lanzamiento fallido dejó al satélite BlueBird 7 en una órbita incorrecta, sumiendo al proyecto de Jeff Bezos en una crisis de confianza.

Una promesa frustrada y un satélite perdido

Una promesa frustrada y un satélite perdido

El New Glenn, sucesor del New Shepard, prometía revolucionar el acceso al espacio con su capacidad para transportar hasta 45.000 kilos. Pero en su tercer vuelo, NG-3, la misión se torció al liberar la carga útil –el satélite BlueBird 7 de AST SpaceMobile– en una trayectoria completamente distinta a la prevista, a tan solo 195 kilómetros de altura, lejos de los 460 kilómetros programados. La NASA confirma que ya no es funcional y se considera perdido.

Este error, que la FAA (Administración Federal de Aviación) investigará a fondo, no es solo un revés técnico; representa un golpe devastador para la imagen de Blue Origin y, sobre todo, para la confianza de sus inversores. La compañía, que ya ha enfrentado retrasos y problemas de planificación en la implementación de su red de satélites, se enfrenta ahora a la posibilidad de que sus futuras misiones se vean suspendidas.

Elon Musk, a través de X, ofreció un breve reconocimiento a Bezos, un gesto que no logró apagar el incendio. La realidad es que el futuro de Blue Origin pende de un hilo. Aunque la etapa 1 del cohete aterrizó con éxito en la plataforma Jacklyn, como se puede ver en el vídeo, esa hazaña no compensa la pérdida de un satélite crucial para la ambiciosa red de comunicación satelital de AST SpaceMobile, que buscaba ofrecer conectividad 5G desde el espacio. La compañía, sin embargo, sigue adelante con el lanzamiento de los satélites BlueBird 8, 9 y 10 el próximo mes, aunque ahora con una sombra de duda sobre su capacidad para cumplir con sus objetivos.

La pérdida de BlueBird 7, que contenía experimentos y tecnología experimental, podría tener consecuencias mucho más amplias que el simple reemplazo de un satélite. Si los datos o la tecnología perdidos son críticos, la recuperación podría requerir años y un costo considerable. Y con numerosas misiones ya programadas, incluyendo lanzamientos para Amazon Leo, la presión sobre Blue Origin es inmensa. No puede permitirse otro error de este tipo. La competencia con SpaceX, y la necesidad de demostrar una fiabilidad inquebrantable, ahora son prioritarias.