¡Adiós a los terremotos! científicos crean un escudo antisísmico sin electricidad
La amenaza constante de los terremotos, que azota a regiones como España y los Emiratos Árabes Unidos, ha impulsado una carrera por tecnologías capaces de mitigar sus devastadores efectos. Ahora, un equipo de la Universidad de Sharjah presenta un avance prometedor: un sistema antisísmico autónomo y de bajo coste, diseñado para edificios ya existentes.

Un 'árbol de esferas de acero' para amortiguar el impacto
El profesor Moussa Lebloub, del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de Sharjah, lidera el proyecto que ha dado con un “árbol de esferas de acero”. Este dispositivo, basado en la disipación de energía por partículas, funciona sin necesidad de electricidad, aprovechando la energía cinética generada por la fricción entre las esferas.
El sistema, de diseño modular y forma cilíndrica, promete disipar hasta un 14% del impacto de los sismos. Las pruebas de laboratorio han revelado que es reutilizable, autónomo y, lo más importante, económico. Su adaptabilidad permite su instalación en edificios ya construidos, lo que lo convierte en una solución viable para zonas con recursos limitados o que buscan evitar grandes destrucciones.
La estructura, pensada para un mantenimiento sencillo, se compone de piezas individuales que facilitan su reutilización, superando a los amortiguadores hidráulicos tradicionales. “Este sistema va a ser de mucha ayuda para zonas que sufren frecuentemente de estos inconvenientes”, afirma Lebloub, aludiendo a la frecuencia de cortes de luz que suelen acompañar a los terremotos.
La tecnología se encuentra actualmente en fase de pruebas a gran escala en campo. Los próximos estudios se centrarán en simuladores avanzados de terremotos, con el objetivo de su integración en proyectos de edificaciones en países como España. Se prevé que esta innovación pueda reducir el consumo energético hasta en 5.000 veces, transformando la protección sísmica para siempre. La cifra habla por sí sola.
Esta no es una solución de futuro lejano; la implementación de este sistema podría significar un cambio radical en la forma en que protegemos nuestras ciudades de los temblores, y su potencial para reducir costos y facilitar la adaptación a estructuras existentes es considerable.
